martes, 7 de febrero de 2017

My Voice Would Reach You por el artista japonés Meiro Koizumi en el 2010

Ejercicio individua de crítica: My Voice Would Reach You por el artista japonés Meiro Koizumi en el 2010.

Las relaciones humanas son delicadas y a la vez necesarias para nuestra supervivencia. La experiencia como un solo individuo se reconoce al separarse de la madre, del padre, de los hermanos y familia. Después comprendes la necesidad por compartir con el otro y que se tiene la opción de elegir amistades. Las relaciones son lo más común en nuestro cotidiano y creo que por ello se llega a perder la complejidad en la que se construyen en nuestro cotidiano, por lo que el artista Koizumi convierte lo cotidiano en algo que va más allá por medio del performance.

El video representa en dos partes, distintos escenarios de una  relación en la actualidad moderna, donde un sujeto se encuentra en medio de la ciudad en Tokio y marca al teléfono. Se da a entender por la conversación que tiene, que se comunica con su madre, pero no se sabe por que la voz está en off. En este primer acercamiento, el observador entiende la llamada como una acción cotidiana. Después se vuelve a poner la misma escena del hombre, pero esta vez se evidencia la voz de la persona que está del otro lado del teléfono. Primero esperas relacionar la voz del joven con su madre, pero hay algo que te saca de lo cotidiano, la voz es de alguien joven (y al parecer amable), pero no es su madre. Mientras el sujeto planea un viaje con su supuesta madre (por medio de una llamada telefónica), se escuchan distintos receptores intentando comprender lo que él está queriendo decir, ya que marcaba a distintas empresas que atienden a sus clientes. Todos con respuestas amables y pacientes, pero no comprenden a este sujeto por que no está cumpliendo con las normas que se siguen en una conversación “normal” en el teléfono.


Este video demuestra cómo lo que contemplamos como cotidiano, el artista lo somete a una distinta atmósfera, al manipular el sonido, genera distintas sensaciones a las que estamos acostumbrados, pero a la vez, lo que consideramos como una carta o una llamada telefónica, es parte de nuestra sociedad, pero sigue asombrando lo delicadas que son las  relaciones humanas, aunque sea una llamada telefónica.

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