jueves, 16 de febrero de 2017

Crítica “Oroxxo” de Gabriel Orozco

Crítica “Oroxxo” de Gabriel Orozco

Oroxxo es una instalación presentada por Gabriel Orozco, en la galería de arte contemporáneo Kurimanzutto. La obra está conformada por una tienda de conveniencia Oxxo, que como en cualquier otra tienda de la cadena, se encuentran productos variados y dispuestos para el consumo de los usuarios. La diferencia radica en que algunos de los productos de la tienda están intervenidos por el artista, presentando en su empaque o lata una estampa diseñada por el mismo Orozco. Al ingresar a la instalación, el asistente recibe un especie de vale de despensa parecido a un billete, que se puede intercambiar por cualquier producto, exceptuando aquellos intervenidos por el artista.
Existe un segundo espacio al que se puede acceder después de haber recorrido el Oroxxo. Es una sala en donde los productos ya se encuentran colocados a manera de exposición. Los productos presentados, son únicamente los intervenidos y se encuentran vaciados de cualquier alimento o bebida, con fines de preservación de la obra. Este espacio se recorre siguiendo la dinámica de un museo o galería.
Me parece que desde la idea de presentar como eje conductor de la obra una tienda Oxxo, da pie a generar una reflexión en torno al mercado, la producción, y muy en concreto al capitalismo. Se trata de esta cadena de tiendas de conveniencia, que ha ido en aumento en los últimos años y que amenaza con hacer desparecer las pequeñas empresas o tiendas de abarrotes.
Al ingresar y ver la cantidad de productos en los estantes y refrigeradores, es fácil relacionarlo con la producción en masa, las relaciones de compra-venta, oferta-demanda y el hecho de que todo tiene un precio, incluso la obra de arte.

Desde mi punto de visa, lo que hace Orozco en la primera sala es presentar al arte inmerso en el sistema del mercado, de la producción y del consumismo. El arte como cualquier producto que es susceptible a cubrir caprichos y frivolidades, y que puede ser adquirido como cualquier producto de fábrica. Pero la diferencia está en que dentro del Oroxxo puedes adquirir cualquier producto menos la obra, idea que refuerza en la segunda sala, cuando se presentan los empaques y latas en formato de “obra de museo”, y de pronto, incluso la idea de poder adquirirlas se nos escapa a la mayoría de los asistentes.


Finalmente creo, que lo que hace el artista con su instalación no es una crítica como tal al sistema de consumo y al capitalismo; sino que más bien hace evidente estas relaciones y como estamos inmersos en ellas. Personalmente, veo un Orozco irónico y cínico que nos dice: “Todo está dentro de este sistema, incluso el arte. Y si no lo crees, mírame cómo funciono en él”. 

2 comentarios:

  1. En mi opinión, creo que esta critica esta muy bien formada, pues contiene elementos de descripción y una visión más profunda de su contenido de la obra. Pero me hubiera gustado saber un poco más de su opinión sobre el beneficio que obtiene la cadena Oxxo por formar parte de este convenio, entre el artista y la tienda de servicio.

    ResponderBorrar
  2. Me parece que la crítica ha sido bien construida en el sentido que no esta sólo elogiando la genialidad del artista sino lo contrario, pone a cuestión el discurso que él da en torno a su pieza y lo verifica en la obra.

    ResponderBorrar

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.