Crítica “Oroxxo” de Gabriel
Orozco
Oroxxo
es una instalación presentada por Gabriel Orozco, en la galería de arte contemporáneo
Kurimanzutto. La obra está conformada por una tienda de conveniencia Oxxo, que
como en cualquier otra tienda de la cadena, se encuentran productos variados y
dispuestos para el consumo de los usuarios. La diferencia radica en que algunos
de los productos de la tienda están intervenidos por el artista, presentando en
su empaque o lata una estampa diseñada por el mismo Orozco. Al ingresar a la instalación,
el asistente recibe un especie de vale de despensa parecido a un billete, que
se puede intercambiar por cualquier producto, exceptuando aquellos intervenidos
por el artista.
Existe
un segundo espacio al que se puede acceder después de haber recorrido el
Oroxxo. Es una sala en donde los productos ya se encuentran colocados a manera
de exposición. Los productos presentados, son únicamente los intervenidos y se
encuentran vaciados de cualquier alimento o bebida, con fines de preservación
de la obra. Este espacio se recorre siguiendo la dinámica de un museo o
galería.
Me parece que desde la idea de presentar como
eje conductor de la obra una tienda Oxxo, da pie a generar una reflexión en
torno al mercado, la producción, y muy en concreto al capitalismo. Se trata de
esta cadena de tiendas de conveniencia, que ha ido en aumento en los últimos años
y que amenaza con hacer desparecer las pequeñas empresas o tiendas de abarrotes.
Al ingresar y ver la cantidad de productos
en los estantes y refrigeradores, es fácil relacionarlo con la producción en
masa, las relaciones de compra-venta, oferta-demanda y el hecho de que todo
tiene un precio, incluso la obra de arte.
Desde mi punto de visa, lo que hace Orozco
en la primera sala es presentar al arte inmerso en el sistema del mercado, de
la producción y del consumismo. El arte como cualquier producto que es susceptible
a cubrir caprichos y frivolidades, y que puede ser adquirido como cualquier
producto de fábrica. Pero la diferencia está en que dentro del Oroxxo puedes
adquirir cualquier producto menos la obra, idea que refuerza en la segunda sala,
cuando se presentan los empaques y latas en formato de “obra de museo”, y de
pronto, incluso la idea de poder adquirirlas se nos escapa a la mayoría de los
asistentes.
Finalmente creo, que lo que hace el
artista con su instalación no es una crítica como tal al sistema de consumo y al
capitalismo; sino que más bien hace evidente estas relaciones y como estamos inmersos
en ellas. Personalmente, veo un Orozco irónico y cínico que nos dice: “Todo
está dentro de este sistema, incluso el arte. Y si no lo crees, mírame cómo funciono
en él”.
En mi opinión, creo que esta critica esta muy bien formada, pues contiene elementos de descripción y una visión más profunda de su contenido de la obra. Pero me hubiera gustado saber un poco más de su opinión sobre el beneficio que obtiene la cadena Oxxo por formar parte de este convenio, entre el artista y la tienda de servicio.
ResponderBorrarMe parece que la crítica ha sido bien construida en el sentido que no esta sólo elogiando la genialidad del artista sino lo contrario, pone a cuestión el discurso que él da en torno a su pieza y lo verifica en la obra.
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