jueves, 2 de febrero de 2017

Crítica “Film” de Samuel Beckett

Crítica “Film” de Samuel Beckett

El cortometraje mudo “Film” fue escrito por Samuel Beckett y filmado en 1964; la primera escena es un acercamiento de un ojo, un ojo que mira directamente al espectador-cámara, se cierra y se abre, pero nunca perdiéndonos de vista. Cambia la escena, y se nos muestra a un hombre que avanza rápida y misteriosamente, como escondiendo algo o como si estuviese siendo perseguido, es importante mencionar que la cámara no presenta a este personaje de frente, sino que más bien, somos nosotros como espectadores-cámara quienes lo vamos siguiendo sin que él lo note. En su carrera tropieza con una pareja que se encontraba en el camino y sin más preámbulo el hombre continúa con su trayecto, la pareja desconcertada intercambia miradas y al voltear al espectador-cámara sus rostros se descomponen en un gesto de asombro y terror.
 Nuestro misterioso personaje sigue avanzando sin notar nuestra presencia, camina por una banqueta e ingresa a un edificio, sube las escaleras, pero, alguien viene, esta vez es una anciana que se acerca y al encontrarse con la mirada de nuestro personaje (¿o con la nuestra?), cae desmayada. Librado de ser objeto de esta mirada, nuestro hombre continúa su camino hasta lo que podría ser su apartamento, al entrar comienza a asegurarse de que no habrá miradas que lo molesten, incluyendo la suya; cierra la puerta, corre cortinas, cubre el espejo e incluso se deshace de las miradas más inocentes que serían las de sus mascotas; pero se ha olvidado de una, la nuestra, la del espectador-cámara. Cierra la puerta, se sienta en una mecedora y comienza a dormitar; es nuestra oportunidad para verlo. Lo rodeamos y nos acercamos a él hasta que lo tenemos de frente, despierta y nuestras miradas por fin se encuentran. Somos la misma persona.
Me parece que el juego de miradas que se presenta en “Film” puede ser abordado sin duda desde el concepto del ojo vigilante, del “otro” que te observa y que incluso te persigue. Quizá fuimos nosotros, los espectadores-cámara de quienes el personaje principal todo el tiempo estuvo huyendo. También creo que muchas veces, en nuestra condición humana, buscamos juzgar al otro, entrometernos en su vida e incluso llegamos a aterrarnos por lo que miradas ajenas puedan encontrar en él, sin reparar en que nosotros mismos nos vemos reflejados en “el otro”.




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