“My voice will reach you” - Meiro Koizumi
La voz puede llegar a ser un acto completamente determinante para una persona, creando una irrompible conexión o un momento olvidado.
La obra se divide en tres partes, las cuales manejan
un elemento primordial que se desarrolla aunque en segundo plano: la ciudad.
En la primera parte un chico en la ciudad, decide
hablar por teléfono a su madre, con intención de invitarla a pasear las
siguientes vacaciones, sólo escuchamos el diálogo del joven, pero con las
comunes distracciones que se encuentran en la calle, como los claxon de los
coches, el aire, el motor de camines, incluso el caminar de otros peatones.
En esta fragmento asumí que la señora ya no vivía con
él, ya fuera porque se encontraba en algún asilo o simplemente en su casa a las
afueras, también imaginé que tenía alzheimer, por la constantes repeticiones de
los planes a salir.
En la segunda sección, el ruido desaparece, el
silencio se desenvuelve a lo largo en el que va transcurriendo lo que parece ser
una carta escrita del joven a su madre, es cuando el tema citadino se irrumpe
con una fotografía vieja, él aún es un niño y la madre es joven, se llega a
comprender que ella ha fallecido.
Finalmente, regresa al primer escenario, a la ciudad
con todos los ruidos que implican, aunque la conversación que había llevado a
cabo el joven, en ningún momento fue con su madre, sino con empresas X, con
servicio de call center, que inmediatamente se sorprendían y de cierta manera
entraban en crisis, al no poder aclarar que no eran la persona con la que el
personaje principal conversaba.
En esta última parte es cuando se entra en
crisis, por la temporalidad que se
maneja, el tiempo transcurre, el ruido de los otros seres es inevitable, pues a
pesar del silencio, las imágenes citadinas resonaban mentalmente, así como lo
finito de las personas, somos indudablemente, pero en cualquier momento se deja
de estar.
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