lunes, 18 de abril de 2016

Manufactured criticism


En el largometraje de Manufactured Landscapes que, bajo la lente de la directora Jennifer Baichwal, seguimos al fotógrafo Edward Burtynsky por diferentes espacios industrializados en China de los que toma fotografías.

El film pareciera ser un documental sobre Burtynsky, su obra y su proceso de trabajo,  aunque también podría considerarse una película de arte por sí misma, debido a su estilo particular, que al mismo tiempo se asemeja a lo producido por el fotógrafo.
Las fotografías de Burtynsky que se nos muestran son tomadas en largo formato, reminiscentes de la estética deadpan, siempre se distancian de su objetivo, como también pareciera suceder en la película, en la que como espectadores siempre estamos separados de lo retratado.

Puede que este sentimiento de extrañeza se deba al estilo de Burtynsky, que el documental adopta, o que sea por las mismas características de la industrialización que se aborda en la película, que convertirá a los obreros en máquinas enajenadas y  que implica severos daños a la salud y al medio ambiente, por los procesos con los que funciona, como es el casi artesanal reciclaje y recuperación de metales, y la industria minera.

Los dos puntos anteriores son sólo dos características de la industria de manufactura a nivel mundial, y son sus proporciones descomunales las que se dedican a develar tanto el documental como el fotógrafo al que retrata, sin embargo, desde el inicio del mismo, que recorre toda una nave de una planta de una fábrica de aparatos eléctricos, y que después muestra a los empleados de la misma alineándose en formación para que Burtynsky toma una foto, tenemos la sensación de que se nos está mostrando una situación de la que el documental es cómplice.

La película continúa y esto se sigue dando; y no podemos preguntarnos por el modo en que Baichwal pudo rodar en semejantes paisajes, si existieron permisos y acuerdos para ello, si se han dejado de lado escenas específicas, si sólo estamos viendo la parte de la industria que puede llegar a ser vista. Para terminar preguntándonos sobre la viabilidad de la misma propuesta de Burtynsky; ¿implica realmente una posición contra la industria que retrata? y si es así ¿qué tan fidedigna es?

Finalmente, surge una pregunta: ¿Se puede hacer crítica apoyándonos en el propio sistema?

 ¿En parte no lo hacemos todos?




La obra de arte como mecanismo versus la obra de arte como resultado de su entorno.



La exposición montada en la celda contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana es resultado del trabajo de Saúl Kamine y Francisco Muñoz, artistas de perspectivas disímiles que trabajan las formas que habitan  en el viento.

A la entrada del espacio se encuentra una figura orgánica plateada que ocupa en cuanto a horizontalidad y verticalidad la  primera habitación de la celda, la obra está conformada por una serie de cilindros que conectados entre sí emiten un sonido en su transcurso.  En la segunda sala están desplegados en el suelo  una serie de objetos vaciados en concreto, algunos de ellos enteros y otros más fragmentados.

En este trabajo Saúl Kamine se enfoca en los trazos y lineas bocetadas que  se materializan, se trasladan a la tridimensional y dan como resultado una escultura que se convierte en una maquina que respira.  Por su parte Francisco Muñoz  remonta su pieza a la Arqueología, plantea  cada elemento como el resultado del entorno y el contexto que la rodea.


La disposición y el recorrido propuestos en la celda contemporánea influyen en la perspectiva del espectador. En la primera obra el espacio es cerrado y amplio lo cual favorece la mejor apreciación del sonido y su extensión mientras que en la segunda es confuso deducir el discurso del artista debido a que las obras están en el suelo y muchas veces lo que el publico voltea a ver son los indicios que se encuentran debajo y que se pueden apreciar a través de un cristal en vez de enfocar completa atención a los objetos de concreto.

Desde la perspectiva de Saúl Kamine la obra de arte se traslada a un campo mecánico, convirtiéndose en  una máquina. Si partimos de la idea de  que toda maquina responde a un proceso y diseño funcional ¿Ésta obra lo cumple? El hecho de que emita sonido no quiere decir que sea funcional, únicamente  genera una reproducción sin embargo la obra sigue estando completamente ¿Entonces cumple el cometido? ¿Cuál es la funcionalidad real? ¿Puede existir una maquina sin función? 

En cuanto a la segunda obra ésta logra reflejar el cómo los objetos son influenciados y determinados por su entorno transformándolos y modificándolos, de ahí su idea de colocarlos en el suelo  con los daños y fracturas que el ambiente generó en ellos. Coloca objetos de diversos campos semánticos lo que nos lleva a interpretar que absolutamente todo es modificado por su entorno, es marcado por lo que le rodea y aún así sigue existiendo y teniendo su esencia. 

My voice would reach you


BLOG: My voice would reach you
Este es el video de un artista llamado Meiro Koizumi; el video dura aproximadamente diecisiete minutos y está dividido en tres partes principales. La primera parte del video comienza con la imagen de un chico, parado en medio de una ciudad del oriente, características de tener mucha movilidad y caos lumínico. El chico se encuentra hablando por teléfono con quien pareciera ser su madre. A pesar de que su conversación trate de situaciones cotidianas o comunes, se nota algo de extrañeza en alguna de las frases, ya que algunas de estas se repiten. En la segunda parte del video desaparece la imagen del chico y es sustituida por una voz en off, la cual se encuentra relatando lo que pareciera ser una carta que él mismo le ha escrito a su madre; en ella se mencionan algunos de recuerdos de su infancia y de los momentos que paso con ella. En las últimas líneas se supone la muerte de la madre, ya que mencione cómo es que nunca podrá hacerle llegar esas palabras.
En la tercera y última parte, la imagen del chico en esa esquina de la ciudad es retomada, sin embargo, esta vez podemos escuchar lo que se está diciendo del otro lado de la línea; a pesar de que el chico continúa teniendo una conversación con su madre, notamos que las respuestas que provienen del otro son sólo operadoras que no comprenden nada de lo que éste les está diciendo.

El video resulta abrumador en el momento en el que suponemos el fallecimiento de su madre. Angustia de alguna manera al intentar sentir compasión por el chico, que se nota está necesitado de esta figura femenina, misma que le fue arrebatada de manera tan rápida. De alguna manera el video podría ser una prueba biográfica en donde el mismo artista quisiera comunicarse con su madre.  

jueves, 14 de abril de 2016

Verana Codina // Del viento y la Piedra, Celda de Arte Contemporáneo


Del viento y la Piedra, Celda de Arte Contemporáneo

Del viento y la Piedra es el título que lleva la exposición exhibida en la Celda Contemporánea dentro de la Universidad del Claustro de Sor Juana.
Esta alberga la obra colaborativa de dos artistas, en donde el protagonista es el viento y sus múltiples formas de aparición.


Por un lado se encuentra Saúl Kaminer, quien presenta una especie de respirador artificial, construido a partir de lo que parecieran ser tubos metálicos de corte industrial, muchas veces utilizados como extractores en la cotidianidad. A través de ellos se perciben ondas sonoras semejantes a las que producen los seres humanos al respirar. Creo que esta manera de contraponer estos dos tipos de respiración es lo que le da sustento al discurso de la obra en sí, algo que es notorio cuando del mismo modo las dos colaboraciones se complementan.


Por otro lado está Francisco Muñoz. La obra de este artista se basa en las nociones de arqueología artificial y natural. Al entrar al espacio nos encontramos con diversos objetos que poseen características casi idénticas a la de los fósiles; estos pseudo fósiles fueron creados con moldes y vaciados en cemento para generar precisamente un aspecto similar a los originales. Estas piezas se encuentran estratégicamente colocadas encima de un piso de vidrio, donde a través de él, pueden apreciarse las ruinas del Ex Convento de San Jerónimo.

A pesar de que mi crítica favorezca a la muestra y que crea que los diálogos que se crearon entre el espacio, la obra y el discurso de ambos artistas fueran pertinentes, me es inevitable considerar las dificultades que el mismo espacio creado por esta institución le impone a los artistas que son invitados a exponer para la Celda Contemporánea. Creo que el diálogo que este espacio exige es imponente y a veces un tanto limitante, pero que al mismo tiempo requiere mayor esfuerzo del artista por generar un discurso coherente.

Verana Codina // Manufactured Landscapes, Edward Burtynsky



Manufactured Landscapes, Edward Burtynsky
Manufactured Landscapes pone de manifiesto la intención del fotógrafo canadiense Edward Burtynsky por repensar el paisaje como resultado de las modificaciones que ha sufrido a causa del ser humano y sus malas decisiones ecológicas.
El objetivo del video es generar preguntas con respecto a las decisiones ambientales que ha tomado el ser humano, desde una perspectiva ética. El video fue grabado en China, el país más densamente poblado del mundo, en donde se ven las claras influencias de este mundo industrial que hemos construido; un mundo dominado por la cultura occidental. Las fotografìas enseñan principalmente al ser humano como una máquina que funciona de manera rutinaria en grandes plantíos y fábricas de corte industrial, en donde se ven obligados a trabajar durante largas jornadas bajo salarios mal pagados.
Creo que las fotos de Burtynsky reflejan su gusto por la limpieza y esteticismo, aunque al mismo tiempo denotan en nosotros sensaciones que corresponden a lo terrible y decadente de nuestra sociedad.

martes, 12 de abril de 2016

Crítica del video Manufactured Landscapes

Crítica del video Manufactured Landscapes

Manufactured Landscapes es una pieza/documental del artista canadiense Edward Burtkynsky. A lo largo de la la hora y media del video se nos muestra su obra del 2004 en la que se retrata la escenografía de las fábricas de producción en serie localizadas en China. El video, donde se altera el sonido directo de las locaciones con comentarios del artista y algunos diálogos incomprensibles en mandarín, enmarca tanto el proceso de realización de la obra como las fotografías y videos logrados. Éstos, de manera similar a las obras realizadas anteriormente por el fotógrafo en las que retrata minas de distintos materiales, con una composición que enaltece la naturaleza simétrica y repetitiva de las vistas.

En una de sus explicaciones, Burtkynsky comenta que la decisión de grabar las fábricas fue por seguir el viaje de los materiales que retrata en sus obras anteriores: trazar todo el recorrido desde el origen hasta el fin de la materia. No obstante, este no es el único fin de un camino que se presenta dentro de Manufactured Landscapes. Con los encuadres de las imágenes generalmente alejados de los rostros de los trabajadores, el artista consigue transmitir la carencia de humanidad y la imposibilidad de comprensión que existe dentro de la armonía formada por las máquinas y el espacio; podemos entender esto como un retrato no solo del punto culminante del transcurso realizado por los materiales, sino que también la conclusión de un sistema -el arrasador capitalismo fordista y su evolución neoliberal- que ha permitido el desplazamiento indiscriminado de la vida misma hasta transformarla en una nueva naturaleza, homogénea y distante.

Algo que es claramente llamativo es que el artista define sus fotografías como paisajes. Cuando se piensa en fotografía de paisaje generalmente se piensa en la naturaleza, muchas veces la belleza de la misma. Pero en este caso se plasma un paisaje industrial que está siendo alterado por el hombre. Considero que las fotografías son un intento de alertar a la humanidad sobre sus capacidades destructoras. Burtkynsky está mostrando los nuevos paisajes que nos rodean la pregunta seria si queremos que estos reemplazan a los naturales.

En la obra que muestra el video vemos las diferentes etapas de los procesos de producción en los que se materializan y desechan los objetos que hoy en día se consumen alrededor del mundo. Nosotros somos entonces parte de esta cadena destructora ya que somos consumidores, esto nos vuelve por lo tanto responsables. Las fotografías que están compuestas de manera muy bella gracias a su simetría y a composiciones que logra con los elementos de la industria, el artista va a llamar la atención del espectador para volverlo más consciente de la situación. Existe la búsqueda de un cambio, gracias a la reflexión que se logra a partir de la experiencia estética que provocan las fotografías en el espectador. Por lo tanto considero que el trabajo del artista tiene una función muy importante ya que permite acercarnos una realidad que sucede al otro lado del mundo pero que nos incumbe a todos.

Crítica del viento y la piedra


Crítica de la exposición del viento y la piedra

La Celda Contemporánea es un sitio de exposición que se encuentra en las instalaciones de la Universidad del Claustro de Sor Juana. La galería está compuesta de dos salas que fueron remodeladas a últimas fechas. Se tomó la decisión, al arreglar el lugar, de dejar a la vista las ruinas que se encuentran en el piso poniendo un vidrio por encima por donde puede caminar el visitante.  La Celda, a mi parecer, quedo como un espacio muy atractivo ya que se ven los vestigios antiguos intervenidos por la nueva arquitectura que se realizó. Pero considero que el atractivo de las salas se vuelve difícil para cualquier tipo de exposición ya que es poco neutral. Al realizar la restauración creo que no se prestó suficiente atención a que era un sitio para exposiciones de arte por lo que el lugar no podía llamar más la atención que lo que se iba a presentar.

Por otro lado, y muy acertadamente, se decidió que las exposiciones que se van a presentar en el recinto tienen que estar hechas ex profeso para el lugar. Esto permite que los artistas sean conscientes de las características que el espacio otorga y de esta manera hacer piezas que no se pierdan dentro de la celda. Aun con este sistemas de exposición considero que el sitio es muy complicado por lo que las obras que se realicen tienen que responder demasiado al espacio físico lo que crea una falta de libertad creativa.

Si se visita las salas en estos momentos podemos encontrar una exposición realizada por dos artistas Saúl Kaminer y Francisco Muñoz. Cada uno realizó una pieza distinta en una de las salas con la intención de crear un dialogo en relación al viento. La pieza de Kaminer consiste en una instalación de tubos metálicos suspendidos a lo largo de la sala y está acompañada de sonidos del viento. La obra de Muñoz consiste en vaciados de yeso de objetos pequeños que están acomodados a lo largo del suelo.

Considero que el resultado de las dos piezas en conjunto es confuso ya que la pieza de Kaminer tiene una clara relación con el viento pero la de Muñoz me pareció que se relacionaba más con el elemento del agua. Los objetos que escogió para realizar las esculturas de yeso van desde un pato de plástico hasta algunas conchas, una pelota… Al colocar estos elementos sobre el piso de vidrio de la galería me parece que da la idea del mar y de objetos flotando como basura. Es por esto que me parece que hay una falta de coherencia, ya que es difícil comprender la relación que existe de la dos exposiciones con el viento. Esto hace que queden totalmente desconectada y no se cumple el objetivo de dialogo entre ambos artistas.

Crítica My voice will reach you Nora Sacristán

El video de Meiro Koizumi titulado My voice will reach you tiene una duración aproximada de 17 minutos y está dividido en tres partes principales. En la primera parte vemos a un joven parado en una esquina de alguna ciudad oriental muy transitada y llena de anuncios y movimiento. El muchacho está hablando por teléfono con su madre de cosas bastante cotidianas como el arroz que le mando y la invita a salir de vacaciones a algún lugar para relajarse. Encontramos algo extraño en la conversación ya que se repiten algunas frases pero nunca escuchamos lo que se dice al otro lado del teléfono. En la segunda parte del video se narra en voz en off una carta que el personaje escribe a su madre en la que habla de recuerdos de su infancia y le dice que es difícil para él escribirla. La carta habla de cosas simples y triviales y termina diciendo que nunca le va a llegar lo que le escribió pero si sus palabras, de eso está seguro. La lectura de este texto sucede mientras que pasan imágenes de la ciudad y fotografías del joven y su madre, de cuando él era niño. Finalmente en la tercera parte vemos al mismo muchacho en la misma esquina repitiendo la misma conversación que estaba teniendo al principio pero ahora escuchamos lo que hay del otro lado de la línea. Mientras que el realiza este dialogo con su madre del otro lado se escuchan personas que no entienden lo que les están diciendo. Algunas veces son conversaciones con bancos o con operadores de alguna compañía pero nunca se logra la comunicación ya que el joven le habla a su madre pero es un desconocido el que está al teléfono.  
 
La pieza resulta muy conmovedor ya que conforme transcurre el video nos damos cuenta que la madre del joven ha fallecido. Vemos este intento de llegar, a partir de las palabras, a comunicarse con su madre que ya no está presente y la dificultad que esto representa.  En la carta se dice que nunca va a llegarle lo que le escribió pero si su voz y considero que este es el objetivo de la pieza. Creo que lo que el artista intentó fue crear un tipo de homenaje a su madre para así poder comunicarse con ella. Al realizar las llamadas nunca consigue una respuesta ya que ni siquiera le está marcando a su madre y está muy consciente de ello. Pero considero que en el conjunto de la obra y al realizar el video si consigue una comunicación con el espectador y logra revivir la memoria de su madre. Creo que es la manera del joven de deshacerse de los sentimiento tristes que le provocan la pérdida y revalorizar el recuerdo de su madre.

Nora Sacristán

Are you listening to me?

UCSJ Estudios e Historia de las Artes
Taller de Crítica 5B
23.2.16
María Kalach


Meiro Koizumi, My voice would reach you


My voice would reach you es un cortometraje realizado por Meiro Koizumi que fue presentado en la Bienal de Liverpool en el 2010. Como toda la obra de Koizumi, este video expone un tipo de relación humana distorsionada.

Se trata de una conversación telefónica entre una madre y su hijo; sin embargo, la perturbación de esta interacción familiar se le revela al espectador casi al final del video. Después de casi diez minutos, uno se percata de que la madre ha muerto y el protagonista realmente se encuentra hablando con varias operadoras confundidas.

La conversación que parece tener con su mamá -en principio- es una de naturaleza cotidiana. Es un hijo que llama a saludar a su madre y a hacerle una invitación para pasar un fin de semana juntos. Esta conversación es muy representativa de la relación con la madre; está cargada tanto de dulzura como de reclamos típicos de un adulto frustrado al ser tratado como un niño. La llamada la hace en plena calle de Tokyo, donde se percibe mucho movimiento y sonidos de la calle, así contrastando la intimidad de la llamada con lo público del espacio en el que se hace.

Primero se nos muestra al protagonista hablando por teléfono. Después se corta la llamada y se hace un corte en el video también. Cuando el personaje principal le hace la invitación de fin de semana a su madre, Koizumi emplea a la música como herramienta para exaltar los momentos de dulzura. La música es minimalista y sus acordes sucesivos cambian de tonalidad, crean tensión y alivio. La tensión incrementa cuando el protagonista repite tres veces seguidas “Are you listening to me?”.

Esta pregunta resulta fundamental ya que es representativa del trabajo de Koizumi. Un hombre -solo con su celular- en una calle ajetreada, tratando de comunicarse con su madre. Cuando se responde esa pregunta, sabemos que la madre no lo está escuchando y no sólo eso, sino que las operadoras del otro lado de la línea tampoco parecen realmente escucharlo.
Al siguiente corte ya no es la música lo que le da un giro sentimental al video. Aparecen las calles de Tokio una vez más, pero en silencio. Es en este contraste de imagen saturada-sonido vacío, que comienza la carta que el protagonista le dedica a su madre. Aparece al centro de la pantalla una frase a la vez para marcar el ritmo de lectura. Recibimos la información lentamente en un intento de realmente ‘escuchar’ lo que dice. “Are you listening to me?”

En la carta comienza por narrar memorias de su infancia: la lonchera y la pena, el disfraz de lobo a último minuto y la noción del mejor disfraz, la llanta ponchada camino al parque de diversiones y el picnic en el bosque… El valor de cada una de estas memorias. Después reconoce las dificultades que debió enfrentar ella como madre solter y valora el esfuerzo que hizo por criarlo. Este momento de profundo agradecimiento se ve acompañado por dudas existenciales y se cuestiona la calidad de vida que lleva él como hijo. Es en este momento que podemos realmente sentir el extrañamiento de las relaciones familiares en la modernidad.

Después de todo esto es que finalmente se nos revela que la madre ha muerto. La carta que aparece lentamente en pantalla es una que quiere enviar a un lugar al que nunca podrá llegar, pero dice que aún así está seguro de que su voz la puede alcanzar, así nombrando a la pieza: My voice would reach you. Una exposición del valor del gesto por encima de la ejecución. Es más importante tratar de comunicarse con ella, que lograrlo.

Finalmente comienza la última parte del video. Esta es la parte que contrasta la emoción expuesta en la carta con el absurdo -casi cómico- del protagonista al tratar de lidiar con una pérdida en ese mundo tan solitario. El tercer corte marca también trata de contrastar los sonidos de la calle con el silencio que habíamos tenido al leer la carta. Oímos al protagonista pero también a quien habla del otro lado del teléfono, dándole así un giro casi cómico a la narrativa del video. Comienza la música en el mismo momento que la primera parte: cuando le propone a su mamá irse el fin de semana, apelando a la emoción y tiñendo a todo ese acto absurdo de ternura y tristeza. La conversación termina cuando le cuelgan el teléfono. “Are you listening to me?”

Esta pieza audiovisual se vale de la repetición de imagen y sonido y del juego que comparten estos dos elementos para exponer la vulnerabilidad de una relación madre-hijo. El contraste es lo que realmente crea el espacio en el que el actor trata de cociliar la pérdida de su madre. Al mismo tiempo, el video es un intento por establecer un tipo de relación moderna (quizá también absurda) con el espectador, que tal vez lo escucha. Tal vez.

miércoles, 6 de abril de 2016

Manolo Larrosa

Del viento y la piedra.

Es fundamental decir que las piezas de las que escribo se diseñaron in situ para este espacio recién remodelado llamado “Celda contemporánea” en el interior del Claustro de Sor Juana. Teniendo los autores como premisa dialogar con el espacio, nos encontramos con dos propuestas que además de enfocarse en su propia materialidad hacen un juego con la luz y el espacio donde aparecen.

Saúl Kaminer diseñó una pieza que tiene como objetivo provocar la reflexión en torno a la materialización y cualidad del dibujo. El medio es una especie de trazo tubular que engloba el aire metafóricamente a  través de la transmisión del aliento de su creador. Me parece que la pieza tiene dos aciertos, la disolución de la sensación del espacio común configurada automáticamente por la vista, al usar las luces para hacer del piso un espejo en el que se reproducía la pieza y provocaba cierto desconcierto al jugar con las curvas y requiebros de la línea del tubo, momento en el cual se integra el segundo logro, la transitabilidad de la pieza, acompañada de la reflexión sobre la producción de un gesto dibujante, que es atravesable por el espectador para entrar así en el espacio de la tridimensionalidad que de otra forma sólo es accesible a la percepción visual e imaginativa, que aquí se corporaliza por la experiencia.

En cuanto a lo presentado por Francisco Muñoz, he buscado la relación que tiene con el trabajo de Kaminer y supongo -porque no estoy seguro de qué tanto estoy especulando por la necesidad de encontrar este vínculo, ya que se mencionó que existía en el taller- que el viento aquí se presenta en el uso o en el interior de las piezas elegidas, en tanto que el diálogo con el espacio se da en ámbito de la reflexión sobre la obsolescencia y la condición de los vestigios.
La obsolescencia superada, porque una ruina, como es el caso del Claustro, puede convertirse en el lugar más habitable y pulcro gracias a una pantalla de cristal, la cual vuelve habitable la ruina sin ensuciarla, aunque siempre distanciada. Ambas condiciones también se materializan en sus piezas, hechas de cemento, con fisuras, con pérdidas de fragmentos pero aún identificables,  aunque en su caso son ruinas figurativas del presente, de lo que producimos hoy en día. Estoy pensando especificamente en las piezas de tecnología convertidas en piedra, vueltas fósil, aunque contemporáneas. Parece estar reflexionando en cuanto a la determinación de los significados por la aparición semántica del significante. En el caso de la celda, la atención y la intención para su uso actual la ha salvado de esta obsolescencia a la que se ven destinados todos los objetos que el artista reprodujo. El vestigio tiene este carácter por la consideración en que se le tiene. Los que él posicionó alcanzan a proyectar su sombra, a aparecer en el espacio aislado por la relación con la luz.

La relación con el viento es más esquiva porque la forma de las piezas que remiten al uso del mismo para ser accionadas sólo es fiel en la figura, no en aplicación, entonces su transmutación de materialización en ese formato de piedra esculpida les quita la posibilidad de utilizarse, están cerradas, al igual que el conducto creado por Kaminer, quizás Muñoz esté reprochándole esta inaccesibilidad de su producción.

Manolo Larrosa

Sobre Burtynsky, Manufactured Landscapes.



El filme presenta una mirada que registra la composición de la escena humana durante la transformación de la materia y el desecho de lo producido tras haber sido consumido o haber alcanzado la obsolescencia característica de nuestro tiempo.

En la primera fase de esta relación la configuración de los trabajadores en el espacio, junto con la ejecución gestual, es de subordinación a ritmos y movimientos que no se sienten ni cómodos ni naturales. Sino determinados a partir de una finalidad desconocida al individuo. Me refiero a que ninguno de los actos que realizan les permiten ver un resultado. Esto nos remite a dos pavorosas situaciones ya analizadas por Marx y por la sabiduría popular rusa. El primero nos dice que esta condición lleva al trabajador a no estar satisfecho nunca porque no alcanza a ver el resultado de su trabajo. La otra, a un trabajador que todos los días robaba una pieza de la fábrica donde trabaja. Al final del mes decide juntarlas para ensamblar una aspiradora, supuesto producto de la compañía, no importa en qué orden lo haga, siempre obtiene un rifle. Esta condición de no tener la sensación de conclusión alguna en la vida de los actos que se realizan puede ser lo que produzca esa transmisión de desasosiego que sobreviene cuando una alarma suena y todos los trabajadores abandonan el puesto de trabajo sin emoción alguna.
Esta cuestión se traslada de manera invertida a la vida cotidiana, sobre todo en las urbes, y cada vez más en el campo; no tenemos ni idea del origen de aquello que consumimos, por lo tanto, no tenemos una noción en lo absoluto de qué esfuerzos y qué desgastes tiene como consecuencia, las envolturas y los anuncios que las acompañan no nos dicen nada sobre el lugar y condición que las hace posible. Esta doble tensión de la vida actual lleva a una desconexión del individuo con sus relaciones que después se traduce en un deriva y una sensación de descontrol que nos es común a todos.  
Parecería extraño que no haya alegría por el momento de salir al aire libre, comer, ser un individuo de nuevo. Pues bien, lo que sucede es que el espacio de recreación como tal no existe, porque no se da la diferenciación necesaria, el anonimato -en el sentido de no ser observado, no estar en la mira- sobre el que se fundamenta el juego (Gadamer). Nos encontramos con un nuevo escenario totalmente ordenado en el que el sujeto tiene un lugar y una actitud predispuesta e imposible de quebrantar.

La constante aparición de órdenes masivos de elementos supuestamente homogéneos es la pauta que rige la producción, enfatizada y conducida por una sensibilidad en el ritmo que nos marca los recorridos, flujos de una mirada sólo posible gracias a otras máquinas -gran diferencia, estas sí enfocadas a la coherencia sintética de la que depende el humano para hacer sentido de los fenómenos (Kant).

Nos encontramos con el polo opuesto de esta actividad humana de productividad incesante: la recuperación de la materia a partir de los pepenadores de todo tipo de basura, del desmontaje de barcos, o la extracción de la materia en bruto, en minas de todo tipo o productoras de carbón. En estos casos la impresión que impacta es la dimensión de la destrucción o erosión de la que es capaz un ser tan pequeño como el ser humano. Ahora, aquí tenemos una doble condición de reconocimiento de la realidad que es una reflexión per se del funcionamiento actual de la creatividad humana, por un lado la tarea titánica de extraer montañas enteras de sus minerales y trasladarlas comercialmente, pero su contraparte es la necesidad de deshacer lo que alguien más construyó, como vemos en el caso de los barcos o de los aparatos.

Al escribir esto me viene a la cabeza la categoría antropoceno, tan de moda en estos tiempos, que refiere a la llegada de una ‘era’ en términos geológicos, en la que el hombre supuestamente tiene el mando del destino del planeta. Si tenemos en cuenta que lo que estamos modificando son los paisajes, título del trabajo de Burtynsky, ello no quiere decir que tengamos la capacidad de manejar los movimientos, ciclos e interrelaciones que hacen al paisaje capaz de mantener la vida (Lovelock). Lo que consideran los estudiosos de Gaia es que tenemos en nuestras manos la posibilidad de permitirnos sobrevivir; en el caso de la vida y las condiciones de este ser vivo llamado Tierra lo que han hecho los humanos con sus reservas no es ni un rasguño, si tenemos en cuenta los trances por los que ha pasado este impresionante ser que en los últimos segundos -en relación al tiempo de vida antes de los humanos- supone ser amenazado por la criatura más soberbia que ha vivido a partir de ella.
Sería bueno considerar que nuestras preocupaciones conciernen a nuestra posibilidad de permanecer alimentándonos y siendo capaces de respirar. La vida conoce otras rutas desconocidas para nosotros e imposibles de habitar.
Manolo Larrosa

Respecto a My voice will reach you

La primera noción que se tiene es que el muchacho que está hablando por su celular es un hijo consentido que parece estar haciéndole un favor a su madre, al invitarla a pasar unos días con él, a alejarse de la ciudad. Conforme pasa el tiempo y la conversación se repite, el rostro se desfigura y el interlocutor del otro lado de la línea se hace presente, nos damos cuenta de cómo la pantomima que se está representando se consume, el joven se va derrumbando y nos percatamos del embotamiento de su mente, de la incapacidad de hacer contacto.

El video pasa a una grabación en off con la lectura de una carta, de fondo aparecen lugares que podríamos denominar, junto con Augé, de no-lugares que forman parte de la ciudad, quien escribe el texto, a juzgar por la calidad de sus comunicaciones, está solitario y busca encontrar algún sentido de su paso por el mundo en el pasado, narrando la historia de los almuerzos de emparedado, por ejemplo.
En el universo de los recuerdos hay una seguridad sobre el mundo de la que sienten nostalgia. En ambas apariciones de lo humano hay referencias a la madre, esa figura a la cual se le pueden hacer reproches y se le trata con una familiaridad de términos, sentimiento y referencias que se han perdido.
El que las conversaciones, una escrita y otra oral, se den en estos espacios de transcurrir de las masas provoca un contraste entre la intimidad de la emoción y lo que provoca en la psique del individuo la evocación del pasado, la necesidad del calor humano, frente al incesante movimiento de la urbe que no se detiene en delicadezas, en la sutileza del lenguaje que requiere la reactivación de las relaciones familiares difíciles frente a la rigidez de la efectividad de los transportes, del asfalto.  
Hay una correspondencia entre los escenarios y las actitudes humanas que provocan, en las dos situaciones: por un lado, la banqueta de una avenida principal -juzgable así por la efervescencia de comercios y la magnitud de la calle- en la que el joven habla por celular con un servicio telefónico de una supermercado que solamente acepta responder el código del comercio, tratando de transfigurar o interpretar lo que él dice para sus fines propios: la mención de un objeto o un servicio es captado y usado para intentar captar la actividad de consumo. De igual manera, la visión de una escalera eléctrica en un centro comercial o el túnel de un puente peatonal suspendido sobre un cruce enorme de una gran ciudad, al cual el discurso de la carta parece agregarle un significado y una necesidad de memoria sobre el espacio que no existe, parece querer adherirse superficialmente en el paisaje urbano sin ningún éxito, haciéndose el contraste entre la sensibilidad de lo narrado y la frialdad de los materiales que se presentan.
Se comprueba así la incompatibilidad entre los lugares creados por la urbe para atravesar el espacio en colectividad, en donde las personas de las ciudades pasan la mayoría de su tiempo libre, reflexionan y los dedican a sí mismos, con la estructura de la emoción y la significación de lo individual, creándose así un contraste doloroso entre lo que busca un sujeto y lo que necesita del mundo para estar sano espiritualmente, frente al entorno en donde se desarrolla.
Lo único para lo que sirven los lugares de tránsito es para la efectividad del transcurso vacuo, mientras más rápido mejor, mientras menos rozaduras, mejor hecho. De lo que se produce un traslado extraño: los personas que están al servicio de ese sistema se convierten en reproducciones de esos conductos: no perciben (o no quieren percibir) la desolación en la voz del otro lado, se vuelven fríos y deslizantes como un tubo.
El margen de error posible en toda experiencia humana-como en la intención de ir en bicicleta de un lugar a otro- se cancela en los materiales del hierro, vidrio, goma y lámina que se encuentran en las escaleras eléctricas, en los puentes.
Se desnecadenan preguntas como: ¿Estas son las ciudades que quieren sus habitantes?
El proyecto de la urbe tiene algún sentido cuando no funciona para el sujeto? y
¿Quienes son los que están planteando así la estructura?

martes, 22 de marzo de 2016

Las dos caras del viento y su relación con el hombre

Del viento y la piedra

Del viento y la piedra, exposición pensada para montarse dentro del espacio conocido como La Celda Contemporáneo, reúne a los artistas plásticos  Saúl Kaminer y Francisco Muñoz quienes, a través de sus obras, invitan a reflexionar el tema de la manifestación del viento, de manera física y metafórica, abordando cómo éste se relaciona y afecta la vida material del hombre.

En la primera sala encontramos la obra de Saúl Kaminer donde se hace presente la noción del espacio que habita el viento. La intención de esta instalación fue descrita por  la curadora Roselin Rodríguez  como “Transforma la bidimensionalidad del dibujo en una escultura-sistema respiratorio. [...]". 
La obra  consiste en la creación de este simulacro de aparato respiratorio formado a partir de tubos  de aluminio unidos y dispuestos en formas orgánicos, suspendidos del techo del recinto.  Esté modelo fue pensado para ser transitable e invitar al espectador a moverse, siguiendo el mismo recorrido del viento que circula dentro de la escultura, lo cual obliga al espectador a involucrarse y llevar a la conciencia algo que está presente siempre pero no se puede ver.  Esta pieza insinúa la manera en que el viento se hace presente en las construcciones humanas.

La pieza escultórica de Kaminer supone la manifestación espacial y auditiva a través de ella del viento. Sin embargo, la única forma en la que se revela el viento es precisamente en el espacio que crea la misma forma de la obra, puesto que los únicos sonidos que se aprecian son los ruidos ambientales de la música en la sala de exposición. No obstante, la presencia del viento que circula dentro de la pieza dibuja en la mente del visitante esta cualidad del mismo, remarcando la importancia de la instalación.

Por su parte la segunda sala alberga la obra de Francisco Muñoz, quien se inclinó hacia la manifestación simbólica del viento, nos muestra una serie de objetos colocados a lo largo del extenso suelo de vidrio donde se hacen visibles las ruinas del antiguo convento de San Jerónimo. El discurso de esta sala parece estar dirigido a la reflexión de la naturaleza destructora del viento, en oposición a la primera sala, pues nos enseñan objetos comunes del día a día, hechos en vaciado en concreto, que simulan la erosión ocasionada por el tiempo y la constante manifestación viento.

A partir de esta propuesta, se invita a pensar sobre el concepto de ruina en la época actual, donde se está en un constate circulo de uso y desuso. A través del tiempo, los objetos de la vida material en este paisaje reflejan la huella  del viento. En consonancia con la primera sala, también se maneja la idea de la intervención del hombre en estos paisajes artificiales producidos por sus desperdicios, a través de los cuales se hace visible el viento.


Además de la reflexión de las formas en  las que el viento habita en el espacio y deja vestigios de dicho tránsito, el viento como fuerza creadora pero también destructiva pareciera ser parte de la premisa de la exposición Del viento y la piedra.

Ambas formas de pensar al viento se dirigen a señalar  la convivencia de éste con el hombre, pero también la forma en que ambos afectan su entorno a través de sus dos rostros: el creador y el destructor; haciendo una resonancia entre ambos a partir de esta cualidad dual, traducida y llevada a la idea de memoria material donde el elemento de la naturaleza perdura permanentemente donde el hombre sólo deja sus huellas vueltas ruinas.
Del viento y la piedra es una exposición que requiere verse con calma y de manera reflexiva, tratando que la pieza hable por sí misma.
Esmeralda Arredondo Islas

miércoles, 2 de marzo de 2016




Planeada para exponerse en la Celda Contemporánea, espacio expositivo de Arte contemporáneo dentro de las instalaciones de la Universidad del Claustro de Sor Juana, Del viento y la piedra es la exposición que actualmente se alberga en ésta.

Realizada en colaboración entre dos artistas, la muestra aborda al viento como temática, la forma en que se presenta, la manera en que afecta la materialidad y su percepción a través de los sentidos.

El primero de ellos es Saúl Kaminer, quien lleva a la tridimensionalidad una suerte de sistema respiratorio que originalmente fue planteado como un dibujo, al que le confiere vida a través de un conducto metálico con formas orgánicas, mismas que se posibilitaron gracias a la maleabilidad propia del material, y que genera sonidos estentóreos y conduce viento en su interior. 

Por su parte, Francisco Muñoz realizó, con ayuda de moldes, una serie de objetos de uso diario, como un mouse de computadora, un balón de fútbol y patitos de hule que funcionan como fósiles que a propósito presentan marcas de la rebaba dejada al ser desmontados de su contenedor, así como fracturas causadas por la misma situación, que lejos de ser fortuitas, apuntan deliberadamente a los restos del  Ex Convento de San Jerónimo visibles a través del suelo de cristal, mismo en el que los pseudo fósiles están dispuestos, con que cuenta la Celda Contemporánea, articulándose como eco entre las diferentes culturas, el paso del tiempo, el devenir y la erosión que el viento ha causado en ellas.


La interrogante que se genera entonces es cómo generar y mantener el equilibrio entre la exposición que se presenta en esta galería y las ruinas que arquitectónicamente le son inherentes, dado que de no ser así, la atención de los espectadores se desvía a esta últimas a causa de llamar más la atención por ser de factura poco convencional. 


Isabel De la Vega



martes, 1 de marzo de 2016

Del viento y la piedra

Del viento y piedra


Esta es una exposición que fue diseñada específicamente para el espacio conocido como “Celda Contemporánea” en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Dicha especificidad la acerca más al ámbito de la instalación que al escultórico, sin embargo la exposición se puede dividir en dos “esculturas”; una pieza de gran formato y otra de múltiples partes de formato chico pero dispuestas de manera extensa. En este espacio situado sobre las ruinas del mismo Claustro, los artistas Saúl Kaminer y Francisco Muñoz crean un discurso sobre “las formas que habitan el viento” de manera plástica y sonora.
La primera sala expone la obra de Saúl Kaminer, quien -según Roselin Rodríguez (autora del texto curatorial)- crea una pieza que encarna “la especialización del dibujo en forma transitable y la conversión de la instalación en mecanismo”. La segunda sala aloja la obra de Francisco Muñoz, quien coloca en el suelo una serie de diferentes objetos “replicados en el más común material de construcción y, con este gesto, [los despoja] de su valor objetual anterior para devenir en un rastro visual de formas que simula un paisaje diseñado por las ráfagas”.
La pieza de Kaminer efectivamente tiene una cualidad de dibujo a pesar de su tridimensionalidad y convierte a este trazo orgánico en un espacio transitable. También es cierto que trata a su instalación como mecanismo, pues usa materiales industriales que usualmente cumplirían una función en una fábrica. Sin embargo, a nivel plástico tenía algunos problemas; las uniones de cada manguera estaban envueltas en papel aluminio, detalle que ensuciaba visualmente la elegancia del sistema respiratorio industrial. Si “un espacio se forma por el conjunto de relaciones que ocurren en él”, los puntos en los que se une una manguera con otra (o en lenguaje bidimensional, una línea con otra), son de suma importancia pues son la médula de dichas relaciones.
Asimismo, la obra de Muñoz tiene algunos defectos plásticos. Aunque logra su cometido al despojar a los objetos de su valor y convertirlos en un rastro dentro de una ruina arqueológica, habría que cuestionar su selección de material. Lo que dice Rodríguez es cierto en cuanto al concreto como el material de construcción más común, sin embargo no es necesariamente el mejor medio para “simular un paisaje diseñado por ráfagas”. El concreto nos remite más bien a una erosión creada por mano humana al extraer el material de las montañas, no al delicado desgaste que sufren los objetos expuestos al viento. Quizá si las piezas fuesen de barro podría establecer un vínculo más cercano entre la materialidad de la obra y su contenido.

martes, 23 de febrero de 2016

Edward Burtynsky, Manufactured Landscapes

Edward Burtynsky, Manufactured Landscapes

El documental Manufactured Landscapes dirigido por Jennifer Baichwal, trata sobre el trabajo del fotógrafo Edward Burtynsky. La película cuenta con la colaboración del mismo Burtynsky como narrador que habla sobre su propia obra, cómo llegó a desarrollarla y su objetivo como artista.

    El video comienza con una toma larguísima (de aproximandamente ocho minutos) al interior de una fábrica. Es un recorrido de un espacio artificial -o construido por el hombre- muy impresionante en sus dimensiones. El tiempo que se tarda la cámara en recorrer este espacio monótono y repetitivo, crea la ilusión de que es un espacio infinito. Dicho recorrido se lleva a cabo con una misma velocidad, la cual evidencía un ritmo espacial: pasillo, cajas, trabajadores, cajas, pasillo… Aunque las máquinas, los trabajadores y el trabajo que realizan cambian a lo largo de esta trayectoria, visualmente aparentan ser lo mismo una y otra vez gracias a los uniformes que portan los obreros, la luz que entra al lugar, la distribución de las personas, máquinas y productos así como los sonidos emitidos por esta actividad de producción en masa. Todos estos elementos audiovisuales crean la sensación de que esa realidad industrial es una que consume a todas las demás.

     A fin de intensificar esta sensación, tras presentar el interior de la fábrica se muestra una toma del exterior, que resulta igual de extensa y repetitiva. Hordas de gente vestida de amarillo cuya identidad se desvanece, edificios amarillos que se repiten uno tras otro, calles comparables a los pasillos de la fábrica. La cámara hace un acercamiento y transición a una puerta amarilla de la fábrica que está decorada con una serigrafía de un campo de girasoles que termina de engrosar la experiencia industrial al otorgarle un tono irónico.

     Junto con las imágenes de este paisaje industrial aparentemente infinito, se oye al artista hablar sobre su obra. Burtynsky comienza por presentar el propósito de su proyecto como uno ambientalista. Explica que venimos de la naturaleza y si la destruimos, nos destruimos a nosotros mismos. Esta idea no es una nueva y parece un tanto obvia, sin embargo creo que lo que él busca es subrayar la forma en que ya hemos avanzado mucho en un proceso indudablemente autodestructivo, y uno de los síntomas más obvios de esta autodestrucción, es la forma en la que hemos alterado el paisaje. Como lo indica el título, para Burtynsky la construcción industrial es un tipo de paisaje, y lo que él hace es retratar a estos paisajes."Maybe the landscape of our time… is the landscape that we change, the one that we disrupt in pursuit of progress… I'm trying to look at the industrial landscape as a way of defining who we are and our relationship to the planet". También aclara que no pretende presentar a la industria como un bien o un mal, sino tal y como es. Es decir, procura una intención descriptiva para que el espectador no se sienta criticado o retado de ninguna manera y pueda observar, pues así podría comprender la verdadera dimensión de los paisajes retratados. Sin embargo, creo que aunque dice querer presentar las cosas como son, el documental y la obra expuesta en él, sí tienen un tono moral; estamos terminando con nuestro mundo y la mayoría de nosotros ni siquiera conoce la gravedad del asunto.
     Para hacer evidente dicha inconsciencia, el artista traslada la experiencia de visitar estos paisajes al mundo del espectador que conoce la obra artística de Burtynsky (ya sea en una exposición, libro o el mismo documental). Al final del día, este tipo de paisaje presenta una realidad que la mayoría de las personas que suelen ver exposiciones artísticas, sólo conocerán en fotografía.

     Baichwal estructura la película en formato punto-contrapunto. Es decir, yuxtapone los procesos constructivos y destructivos que conforman al paisaje industrial. Presenta a las fábricas que hemos creado y lo que producen así como estos mismos productos pero convertidos en basura. Muestra la expansión urbana junto a la destrucción de poblados enteros. El consumo del petróleo y su extracción.

    Aunque la fotografía de Burtynsky es dramática por sí misma, Baichwal exagera la secuencia de fotos presentadas en el documental con la música (generalmente en tonos menores). También las grabaciones de sonidos industriales avivan la experiencia del espectador ante la imagen.

     Sin embargo, cabe mencionar que la parte auditiva del documental no es lo único que apela a las emociones del espectador. Así como Baichwal se vale de las herramientas del cine para extremar el discurso de Burtynsky, el mismo fotógrafo busca darle un giro sentimental a muchas de sus piezas. Por ejemplo, humaniza estos paisajes al retratar también a las personas que interactúan con ellos. No sólo muestra a los obreros con rostros estoicos trabajando como lo hacen las máquinas, sino que también fotografía a niñas jugando y riendo en los montones de basura en China, a los jóvenes que cantan mientras caminan descalzos sobre el petróleo en Bangladesh… Nos muestra el lado más humano de estos personajes para que podamos relacionarnos con ellos y la realidad que están forzados a vivir.

     Creo que es imposible negar la brutalidad de observar estos paisajes y la reflexión que incita su contemplación. Incluso sin las herramientas sentimentales que utilizan Burtynsky y Baichwal mencionadas anteriormente, me atrevería a decir que el espectador promedio se estremecería al ver estos paisajes. En este sentido, se podría decir que el artista es exitoso pues logra resaltar nuestro alarmante consumo de la tierra y sus recursos, sin embargo existe una actitud del artista que podríamos reprender. Comparable a los foto-reporteros que registran las atrocidades de la guerra y crímenes contra la humanidad que se vuelven de cierta forma partícipes al adoptar una actitud pasiva, uno podría criticar Burtynsky y su forma de vida como consumidor occidental que contribuye a la misma ruina que expone. Él mismo se reconoce como consumidor al manejar un coche, al utilizar una cámara, pero no cesa de usarlos a pesar de conocer su origen y catastróficas repercusiones ambientales. Por otro lado, exponer el problema y comunicarlo con los demás efectivamente es un primer paso hacia tratar de sosegar la crisis.