miércoles, 6 de abril de 2016

Manolo Larrosa

Respecto a My voice will reach you

La primera noción que se tiene es que el muchacho que está hablando por su celular es un hijo consentido que parece estar haciéndole un favor a su madre, al invitarla a pasar unos días con él, a alejarse de la ciudad. Conforme pasa el tiempo y la conversación se repite, el rostro se desfigura y el interlocutor del otro lado de la línea se hace presente, nos damos cuenta de cómo la pantomima que se está representando se consume, el joven se va derrumbando y nos percatamos del embotamiento de su mente, de la incapacidad de hacer contacto.

El video pasa a una grabación en off con la lectura de una carta, de fondo aparecen lugares que podríamos denominar, junto con Augé, de no-lugares que forman parte de la ciudad, quien escribe el texto, a juzgar por la calidad de sus comunicaciones, está solitario y busca encontrar algún sentido de su paso por el mundo en el pasado, narrando la historia de los almuerzos de emparedado, por ejemplo.
En el universo de los recuerdos hay una seguridad sobre el mundo de la que sienten nostalgia. En ambas apariciones de lo humano hay referencias a la madre, esa figura a la cual se le pueden hacer reproches y se le trata con una familiaridad de términos, sentimiento y referencias que se han perdido.
El que las conversaciones, una escrita y otra oral, se den en estos espacios de transcurrir de las masas provoca un contraste entre la intimidad de la emoción y lo que provoca en la psique del individuo la evocación del pasado, la necesidad del calor humano, frente al incesante movimiento de la urbe que no se detiene en delicadezas, en la sutileza del lenguaje que requiere la reactivación de las relaciones familiares difíciles frente a la rigidez de la efectividad de los transportes, del asfalto.  
Hay una correspondencia entre los escenarios y las actitudes humanas que provocan, en las dos situaciones: por un lado, la banqueta de una avenida principal -juzgable así por la efervescencia de comercios y la magnitud de la calle- en la que el joven habla por celular con un servicio telefónico de una supermercado que solamente acepta responder el código del comercio, tratando de transfigurar o interpretar lo que él dice para sus fines propios: la mención de un objeto o un servicio es captado y usado para intentar captar la actividad de consumo. De igual manera, la visión de una escalera eléctrica en un centro comercial o el túnel de un puente peatonal suspendido sobre un cruce enorme de una gran ciudad, al cual el discurso de la carta parece agregarle un significado y una necesidad de memoria sobre el espacio que no existe, parece querer adherirse superficialmente en el paisaje urbano sin ningún éxito, haciéndose el contraste entre la sensibilidad de lo narrado y la frialdad de los materiales que se presentan.
Se comprueba así la incompatibilidad entre los lugares creados por la urbe para atravesar el espacio en colectividad, en donde las personas de las ciudades pasan la mayoría de su tiempo libre, reflexionan y los dedican a sí mismos, con la estructura de la emoción y la significación de lo individual, creándose así un contraste doloroso entre lo que busca un sujeto y lo que necesita del mundo para estar sano espiritualmente, frente al entorno en donde se desarrolla.
Lo único para lo que sirven los lugares de tránsito es para la efectividad del transcurso vacuo, mientras más rápido mejor, mientras menos rozaduras, mejor hecho. De lo que se produce un traslado extraño: los personas que están al servicio de ese sistema se convierten en reproducciones de esos conductos: no perciben (o no quieren percibir) la desolación en la voz del otro lado, se vuelven fríos y deslizantes como un tubo.
El margen de error posible en toda experiencia humana-como en la intención de ir en bicicleta de un lugar a otro- se cancela en los materiales del hierro, vidrio, goma y lámina que se encuentran en las escaleras eléctricas, en los puentes.
Se desnecadenan preguntas como: ¿Estas son las ciudades que quieren sus habitantes?
El proyecto de la urbe tiene algún sentido cuando no funciona para el sujeto? y
¿Quienes son los que están planteando así la estructura?

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