UCSJ Estudios e Historia de las Artes
Taller de Crítica 5B
23.2.16
María Kalach
Meiro Koizumi, My voice would reach you
My voice would reach you es un cortometraje realizado por Meiro Koizumi que fue presentado en la Bienal de Liverpool en el 2010. Como toda la obra de Koizumi, este video expone un tipo de relación humana distorsionada.
Se trata de una conversación telefónica entre una madre y su hijo; sin embargo, la perturbación de esta interacción familiar se le revela al espectador casi al final del video. Después de casi diez minutos, uno se percata de que la madre ha muerto y el protagonista realmente se encuentra hablando con varias operadoras confundidas.
La conversación que parece tener con su mamá -en principio- es una de naturaleza cotidiana. Es un hijo que llama a saludar a su madre y a hacerle una invitación para pasar un fin de semana juntos. Esta conversación es muy representativa de la relación con la madre; está cargada tanto de dulzura como de reclamos típicos de un adulto frustrado al ser tratado como un niño. La llamada la hace en plena calle de Tokyo, donde se percibe mucho movimiento y sonidos de la calle, así contrastando la intimidad de la llamada con lo público del espacio en el que se hace.
Primero se nos muestra al protagonista hablando por teléfono. Después se corta la llamada y se hace un corte en el video también. Cuando el personaje principal le hace la invitación de fin de semana a su madre, Koizumi emplea a la música como herramienta para exaltar los momentos de dulzura. La música es minimalista y sus acordes sucesivos cambian de tonalidad, crean tensión y alivio. La tensión incrementa cuando el protagonista repite tres veces seguidas “Are you listening to me?”.
Esta pregunta resulta fundamental ya que es representativa del trabajo de Koizumi. Un hombre -solo con su celular- en una calle ajetreada, tratando de comunicarse con su madre. Cuando se responde esa pregunta, sabemos que la madre no lo está escuchando y no sólo eso, sino que las operadoras del otro lado de la línea tampoco parecen realmente escucharlo.
Al siguiente corte ya no es la música lo que le da un giro sentimental al video. Aparecen las calles de Tokio una vez más, pero en silencio. Es en este contraste de imagen saturada-sonido vacío, que comienza la carta que el protagonista le dedica a su madre. Aparece al centro de la pantalla una frase a la vez para marcar el ritmo de lectura. Recibimos la información lentamente en un intento de realmente ‘escuchar’ lo que dice. “Are you listening to me?”
En la carta comienza por narrar memorias de su infancia: la lonchera y la pena, el disfraz de lobo a último minuto y la noción del mejor disfraz, la llanta ponchada camino al parque de diversiones y el picnic en el bosque… El valor de cada una de estas memorias. Después reconoce las dificultades que debió enfrentar ella como madre solter y valora el esfuerzo que hizo por criarlo. Este momento de profundo agradecimiento se ve acompañado por dudas existenciales y se cuestiona la calidad de vida que lleva él como hijo. Es en este momento que podemos realmente sentir el extrañamiento de las relaciones familiares en la modernidad.
Después de todo esto es que finalmente se nos revela que la madre ha muerto. La carta que aparece lentamente en pantalla es una que quiere enviar a un lugar al que nunca podrá llegar, pero dice que aún así está seguro de que su voz la puede alcanzar, así nombrando a la pieza: My voice would reach you. Una exposición del valor del gesto por encima de la ejecución. Es más importante tratar de comunicarse con ella, que lograrlo.
Finalmente comienza la última parte del video. Esta es la parte que contrasta la emoción expuesta en la carta con el absurdo -casi cómico- del protagonista al tratar de lidiar con una pérdida en ese mundo tan solitario. El tercer corte marca también trata de contrastar los sonidos de la calle con el silencio que habíamos tenido al leer la carta. Oímos al protagonista pero también a quien habla del otro lado del teléfono, dándole así un giro casi cómico a la narrativa del video. Comienza la música en el mismo momento que la primera parte: cuando le propone a su mamá irse el fin de semana, apelando a la emoción y tiñendo a todo ese acto absurdo de ternura y tristeza. La conversación termina cuando le cuelgan el teléfono. “Are you listening to me?”
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