En
el largometraje de Manufactured Landscapes que, bajo la lente de la directora Jennifer Baichwal, seguimos
al fotógrafo Edward Burtynsky por diferentes espacios industrializados en China
de los que toma fotografías.
El
film pareciera ser un documental sobre Burtynsky, su obra y su proceso de
trabajo, aunque también podría
considerarse una película de arte por sí misma, debido a su estilo particular,
que al mismo tiempo se asemeja a lo producido por el fotógrafo.
Las
fotografías de Burtynsky que se nos muestran son tomadas en largo formato, reminiscentes
de la estética deadpan, siempre se distancian de su objetivo, como también pareciera
suceder en la película, en la que como espectadores siempre estamos separados
de lo retratado.
Puede
que este sentimiento de extrañeza se deba al estilo de Burtynsky, que el
documental adopta, o que sea por las mismas características de la
industrialización que se aborda en la película, que convertirá a los obreros en
máquinas enajenadas y que implica
severos daños a la salud y al medio ambiente, por los procesos con los que
funciona, como es el casi artesanal reciclaje y recuperación de metales, y la
industria minera.
Los
dos puntos anteriores son sólo dos características de la industria de
manufactura a nivel mundial, y son sus proporciones descomunales las que se
dedican a develar tanto el documental como el fotógrafo al que retrata, sin
embargo, desde el inicio del mismo, que recorre toda una nave de una planta de
una fábrica de aparatos eléctricos, y que después muestra a los empleados de la
misma alineándose en formación para que Burtynsky toma una foto, tenemos la
sensación de que se nos está mostrando una situación de la que el documental es
cómplice.
La
película continúa y esto se sigue dando; y no podemos preguntarnos por el modo
en que Baichwal pudo rodar en semejantes paisajes, si existieron permisos y
acuerdos para ello, si se han dejado de lado escenas específicas, si sólo
estamos viendo la parte de la industria que puede llegar a ser vista. Para
terminar preguntándonos sobre la viabilidad de la misma propuesta de Burtynsky;
¿implica realmente una posición contra la industria que retrata? y si es así
¿qué tan fidedigna es?
Finalmente,
surge una pregunta: ¿Se puede hacer crítica apoyándonos en el propio sistema?
¿En parte no lo hacemos todos?
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