Esta
exposición, inaugurada el 8 de marzo en la Celda Contemporánea del Claustro de
Sor Juana, presenta el trabajo de las
artistas Cecilia Hurtado y Miriam Salado. Mientras Hurtado se sitúa en la línea
fotográfica, Salado se enfoca en la recuperación de objetos. Aunque sus
trabajos son en gran parte diferentes, funcionan en conjunto para crear nuevas
narrativas.
En
este trabajo me enfocaré en dos trabajos de las artistas dentro de la
exposición que resultan en conjunto edificantes para la exposición. Hurtado
presenta una serie de dípticos donde mezcla fotos encontradas de un archivo
policíaco y fotos tomadas por ella. La fotos encontradas muestran cadáveres muertos
y escenas de crímenes, escenas congeladas de habitaciones cotidianas donde no
hay más vida y que de un paso al otro, de la vida a la muerte, toman un tono
siniestro. Esto a lado de imágenes de la artista de pequeños detalles como
azulejos y marcos de una venta, apreciados solamente por un ojo vivo, quedarán
en el olvido.
Salado
por su parte presenta pedazos de un tronco de madera y a su alrededor artesanías
hechas del mismo material. Las artesanías se ven algunas inacabadas y con
pequeñas deformidades respecto a la figura que se intentaba mimetizar, por lo
tanto se entiende que los objetos ahora son inservibles para el consumo por lo
que son rápidamente descartados.
En
general la exposición muestra el carácter del olvido, él como cosas que en un
principio tenían un valor, se vuelven inútiles cuando ya no hay alguien que las
usa, sin pensar ni por un momento en la masacre que se comete, en las cosas
olvidadas.
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