lunes, 13 de marzo de 2017

Crítica “Fake Paradise” de Melanie Bonajo

Crítica “Fake Paradise” de Melanie Bonajo

La película documental “Fake Paradise” realizada por la artista holandesa Melanie Bonajo, pertenece a la trilogía “Night Soil”; en este proyecto, Bonajo examina el efecto alucinógeno de algunas drogas, incluyendo algunas naturales como la ayahuasca. También explora y cuestiona algunos conceptos como la sexualidad, lo femenino y la naturaleza, así como el vínculo perdido entre ésta, la espiritualidad y el rito. Otro punto importante de “Fake Paradise” es el enfoque o el lugar que se le otorga a la tecnología, ¿cómo están funcionado las nuevas herramientas en este intento de volver al origen?

A lo largo del documental se observa a los participantes, mujeres y hombres que tratan de restaurar el vínculo tan profanado y transgredido con la naturaleza y la espiritualidad, realizan “ritos” y consumen drogas con la intención de traspasar el plano material en el que se encuentran; pero de manera personal, creo que sólo evidencian lo contrario. Creo que la esencia del ritual la perdieron de vista, la necesidad de comunicarse y vincularse con algo superior o cosmogónico fue sustituida por la moda del ser ecologista y del consumo de estupefacientes, con la intención de presentarse ante las redes sociales- con la ayuda de la tecnología- como seres “únicos y diferentes”.
En este sentido, el nombre del proyecto me parece muy acertado, porque es justamente un paraíso falso, un estado falso de consciencia que no conduce a ningún lado, es ocioso, una conexión con la espiritualidad totalmente posada y artificial; únicamente reflejando con mayor veracidad el mundo material y superficial en el que nos encontramos inmersos. El proyecto presenta la espiritualidad y el vínculo especial e introspectivo, como algo que se puede adquirir como cualquier producto, y no sólo eso, sino que pareciera que el proceso no está completo hasta que personas ajenas a éste y al individuo mismo, lo acreditan en una plataforma tan artificial como son las redes sociales.

Y aun si se pensara que sí se logró un regreso al origen o se estableció un vínculo, no se mostró a los participantes compartiendo su experiencia o el mensaje con otros, lo más que llegaron a “compartir”, fueron fotografías en redes sociales. De nuevo, un medio totalmente banal que nada tiene que ver con conexión cosmogónicas, espirituales o rituales; es un medio que en automático banaliza y trivializa lo compartido ahí, y más que compartir es hacer alarde o jactarse de actividades totalmente individuales y sin ninguna trascendencia. Me parece importante mencionarlo, ya el objetivo de procesos que buscan vínculos y conexiones, es justamente un religare, es un volver a unir, tiene que ver con comunidad, con unidad y con la destrucción de pensamientos individualistas para poder acceder a aquello que nos es común a todos, para Ser de nuevo todos y nadie.


1 comentario:

  1. Nuevamente me parece que esta crítica es excelente, presenta en sí, una claridad de lo que la obra manifiesta dentro de sí misma, pero en este caso me hubiera gustado tener un poco más de descripción física de la obra.

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