My
Voice will reach you
En
el vídeo se muestra a un hombre en algún punto de la grande ciudad de Tokio, él
habla por teléfono con una persona a la que no se muestra pero que por los diálogos
reconocemos como su madre. Ella le hace preguntas mostrando la preocupación que
tiene por su hijo ahora que no viven juntos, él responde a sus preguntas de una
manera un tanto cortante.
La voz
de la madre se deja de escuchar y por la reacción de él entendemos que ha
muerto, comienza por agradecerle todas las atenciones que ha tenido con él y el
haber entregado su vida para que él pudiera estar bien. El personaje continua
hablando por teléfono normalmente, como si nada hubiera sucedido, comienza a
llamar a números donde es seguro que alguien va a atender a su llamada, centros
de atención a clientes, por ejemplo.
A pesar
de que se encuentra parado en una esquina, viendo pasar cientos de personas,
cada una con una vida independiente a la de él, éste se encuentra totalmente
solo. En este momento el vídeo muestra tomas de distintas partes de la ciudad
que en la que él se encuentra sufriendo la pérdida de su madre. Estas tomas
dejan en evidencia el hecho universal de que para alguna persona, un cierto día
haya cambiado radicalmente su vida, como la perdida de la madre y que para el
resto de la gente aquel día continua como otro cualquiera. Con un evento tal
como la muerte de otro, pero aún más importante con la muerte de la madre se
pone en perspectiva la vida misma y cada memoria que se tenga acerca ella se
magnifica y se vuelve única. Aquello tan común como la muerte le sucede a
alguien que como hijos esperamos nunca se vaya, pues nos es difícil reconocernos
sin ella.
Ahora estamos por nuestra cuenta, sin alguien como nuestra madre que se preocupe por nosotros, que se preocupe si ya comimos, por ejemplo; caemos en cuenta de que a pesar que las preguntas que ella hacia podían ser repetitivas, nos mostraban que para alguien eramos lo primero, cuando reconocemos que ya nadie va a sentir esa preocupación por nosotros, es cuando nuevamente buscamos a nuestra madre como recién nacidos que buscan el pecho por hambre.
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