31 de enero del 2017.
Crítica: My
voice will reach you
Meiro Koizumi
Meiro Koizumi
En
la obra vista la pasada clase, es posible entender y determinar el amplio campo
que el arte puede utilizar para generar cambios vibrantes en nuestro ser. La
obra se titula My voice will reach you
y es realizada por el artista japonés Meiro Koizumi,n la cual está dividida en
tres partes. El artista genera un sentimiento de crisis en sus espectadores
mediante la visualización del personaje central quien, es representado teniendo
una conversación en vía telefónica con su madre. En primera instancia, nos
muestra al personaje central, en una ciudad sumergida en sonidos violentos y
movimientos continuos. Se encuentra inmerso en una conversación por vía
celular, con su madre, según parece.
Posteriormente,
el personaje nos lee una carta sobre experiencias de la infancia y recuerdos
que se van desvaneciendo en el tiempo, y sólo quedan vivas en el recuerdo del
personaje principal. Termina la carta, diciendo que se siente frustrado por no
haber entablado una relación más estrecha con su madre al final de la vida.
Finalmente, volvemos a ver la escena inicial del chico hablando por el teléfono,
pero el artista nos da un detalle extra; y es el hecho de mostrarnos que el
chico no hablaba con la madre, sino con empresas que proporcionaban diferentes
servicios, y todos se encontraban en confusión al no poder encontrar una
relación o un vínculo con el chico que solicitó la llamada.
Creo que es importante destacar que la muerte
es un hecho que en toda vida del hombre nos hace cuestionar nuestra estancia en
la tierra. Al ver el video, es imposible no tener este sentimiento de empatía ante
la situación del personaje. El acto simbólico ante la muerte de su madre y la
frustración de no haber podido decir todo lo de la carta como ritual de
deshago. Como consecuencia, y necesidad
de transmitir dichos sentimientos a la madre, el personaje se ve obligado a
entablar conversaciones con personas que no entienden su lenguaje; no entienden
qué está diciendo, y por lo tanto, se ven obligados a ignorarlo, cortarlo, o
ayudarlo pero siempre en los límites de vendedor-comprador y jamás de forma “humana”.
Pudimos ver el contraste de una ciudad tan habitada y llena de movimiento, que
en su núcleo está sola, despoblada y vacía.
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