Final
Cut: Hölgyeim és uraim (Final Cut: Ladies and Gentlemen) - 2012 - György Pálfi
De la
mano de mega upload y otras maravillas que permite internet, llega a nosotros
el filme de György Pálfi, generado con fragmentos de escenas y soundtracks de
muchísimas películas en las que se juega con las imágenes comunes de la
industria cinematográfica, imágenes que trascienden el género mismo de las
películas utilizadas, en algunos casos incluso la descontextualización de
escenas nos permite acentuar estos lugares donde convergen los imaginarios que
el cine se ha encargado de implantar en nosotros.
En
muchas ocasiones (no todas, pero muchas) el cine, sobretodo el comercial, se
encarga de vender las historias a las que dan vida en la pantalla como
originales e irrepetibles, pero que generan empatía con el público. En gran
medida es verdad, pero ¿por qué? La respuesta que arroja Final Cut es un tanto
tenebrosa si lo pensamos como el compendio de experiencias que no se gestan en
nosotros pero que asumimos como nuestras que definen lo que queremos ser, lo
que debemos hacer y lo que debemos evitar en cada uno de nuestros roles en la
vida cotidiana.
Sin
embargo, no todo es malo con la manipulación, la película muestra fragmentos de
películas de Tarkovski y Kurosawa, en un contexto sumamente lejano al que plantea
la línea narrativa del resto de la obra, ese que parece un acto de profanación
por el lugar que se ganaron en la historia del cine, se vuelve importante
cuando se piensa en la posibilidad de darle el giro a algo al punto de ponerlo
en el nivel del resto, lo mismo con el audio, las frases escogidas para
conservar la linealidad de la historia y subrayar situaciones específicas,
desviando la atención de un burdo collage a la historia eligiendo donde debía
ponerse atención.
Tal
vez es eso lo que define mejor Final Cut, la habilidad de encontrar los puntos
comunes del cine y luego mostrarnos que no todo está dicho que aún el cine y el
resto de las artes pueden decidir en qué parte del cliché posar la mirada para
salir del cliché mismo.
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