Historia de seis
ideas: Arte, belleza, creatividad, mímesis, experiencia estética. La forma:
historia de un término y cinco conceptos
La lectura empieza diciéndonos que a lo largo de ésta se
tratará de explicar y exponer las cinco maneras en las que se comprendo el
término forma. Las concepciones de este término son las siguientes: forma A, en
donde se entiende forma como la disposición de las partes; forma B, en el que
se entiende como opuesta al contenido, es decir, como lo que se da directamente
a los sentidos: forma C, en la que se comprende como el contorno, en oposición
a lo material; forma D, en el que se comprende como los rasgos conceptuales de
un objeto, en oposición a los rasgos accidentales de éste; y por último, forma
E, en el que se comprende forma como la contribución de la mente a la
percepción del objeto percibido, una concepción que viene dada por Kant.
Con respecto a la forma A, el autor nos habla de que esta
forma se entiende como disposición de las partes que, en general, a través de la historia del arte, se ha comprendido
como la proporción que existe entre las diferentes partes y elementos que la
conforman. Salvo algunos casos divergentes, en los cuales se refutaba esta
manera de concebir la forma, dando como razón que si fuese así solo podrían ser
aplicados a las cosas complejas y no a las simples,; sin embargo, el sentido de
forma como la proporción y relación de número que existe entre las distintas
partes de la obra ha sido el imperante en cuanto a la concepción de la forma A.
Con respecto a la forma B, se nos dice que a través de la
historia, se ha entendido como aquello que esta dado a lo sentidos, en
oposición a lo que sería el contenido. Sobre todo, en el arte poético se ha
encontrado esta dicotomía; siendo la belleza de la expresión y musicalidad de
la palabra aquello a lo que se refiere como forma en este arte. Si bien así se
ha entendido, en general, la forma, el problema de su importancia con respecto
al contenido a cambiado notablemente. En la Grecia antigua, los sofistas le
daban un grado preeminente con respecto al contenido; aunque Platón y los que
lo seguían todo lo contrario. En la Edad Media, se dividió en dos acepciones el
concepto de forma y de contenido. En el Renacimiento algunos pusieron como
preeminente a la forma y otros al contenido. Mientras que en el siglo XX, en su
mayoría, se le dio más peso e importancia a la forma con los movimientos de
vanguardia.
En la forma C se entiende a la forma como el contorno de los
objetos, como en las figuras geométricas. Este forma se aplica principalmente a
las artes visuales, es decir, arquitectura, pintura y escultura. La concepción
de esta forma, a diferencia de las dos anteriores, se dio a partir del siglo
XV. La manera como se comprendió esta forma era como dibujo, en oposición a la
de color. Hasta el siglo XVIII, el
dibujo ocupo un lugar preeminente con respecto al color. Al final de este
apartado, se nos dice que en la Antigüedad impero la concepción de forma como
la forma A; en el Renacimiento, la forma C, y en el siglo XX, la forma B.
La concepción de la forma D vino de Aristóteles, quien la
comprendía como la configuración y esencia de cierta cosa. En la Edad Media se
comprendió como esplendor, es decir, como , la forma substancial que se
revelaba en la materia. A diferencia de
las concepciones anteriores de forma, la utilización de esta forma se remitió
solamente a la Antigüedad y a la Edad Media; aunque con artistas como Piet
Mondrian y Ben Nicholson se podría vislumbrar que se entiende forma de esta
manera, solamente que se ha enunciado con distintas palabras. Cierra el
apartado diciendo que la concepción de Idea de Platón se podría acercar a la
manera en la que se comprende esta forma D, salvo que Idea nunca se utilizó
prácticamente en el terreno de la estética.
Como última forma, está la forma E, que surgió con la
filosofía kantiana , si bien se pueden encontrar como probables precursores las
ideas platónicas y también en el Renacimiento, a Nicolás de Cusa; y se entendía
como una propiedad de la mente que nos hace percibir las cosas de cierta
manera. Estas formas, que son a priori, son el espacio y el tiempo, la
causalidad y la sustancia. Kant nos desarrolló formas a priori para la
estética, sin embargo, otro filosofo, Fiedler, dijo que la visión se podía
considerar como forma a priori de la experiencia estética. Mas adelante,
Hidelbrand, desarrolló a mayor profundidad esta concepción, y dijo que la
visión se dividía en cercanía y lejanía; para apreciar de manera satisfactoria
una obra de arte, debe de existir cierta lejanía que permita apreciar la obra
en su conjunto y en su unidad. Sin embargo, al llegar al siglo XX, esta concepción
de forma no se consideró absoluta, y se pensó que, más bien, estaba sujeta al
cambio de época y tiempo.
Después, nos habla de otras tres concepciones de forma: la
forma G, que se entiende como ciertos instrumentos y aparatos que sirven para
moldear la obra de arte como en la arquitectura; la forma H, que se entiende
como ciertos patrones preestablecidos que el artista debe seguir para realizar
su obra, como en la música, la forma sonata o fuga, o en la poesía, la forma
soneto; la forma H, que se refiere a los
diferentes tipos o variedades de un mismo arte; y la forma I, que se comprende como el
componente espiritual que moldea la obra.
Concluye la lectura enunciando dos nuevas acepciones de
forma: la primera en la que se entiende forma como convención, es decir
entender la forma como cierta figura creada conscientemente, que no proviene de
la naturaleza sino que es creada intencionalmente por el artista. Y la última
forma, que es la L, que se entiende como ley o regla. Es decir, como cierta
pauta a seguir en el momento de crear algo, y que sería contraria a lo que se
entiende como libertad creativa.