El
presente texto tiene como objetivo exponer una crítica de la obra Oroxxo del
artista mexicano Gabriel Orozco, la cual se presentó en la galería Kurimanzutto
el mes pasado. La estructura de la obra asemeja el acomodo de una tienda Oxxo,
desde los anuncios hasta la estructura de la misma, pasillos, cajas y refrigeradores.
El espectador podía circular por la obra como se hace en una instalación, los
productos se encontraban vacíos y algunos estaban intervenidos con figuras características
del trabajo de Orozco. En la parte de atrás de la tienda se encontraban algunos
productos expuestos en forma de exposición en museo. Los productos los podía
comprar el público, iba bajando el precio de los mismos conforme pasaba el
tiempo.
Desde
mi punto de vista Orozco buscaba una crítica al mercado del arte y de como los
productos artísticos han ido convirtiéndose en mercancías, pero al final sólo
hace más evidente la idea de que es sentido de la obra sólo es ser un medio por
el cual se adquiere una cantidad de dinero, no sale de la idea de que ahora los
objetos artísticos sirven como simple mercancía que funciona dentro de un
sistema económico al cual todos pertenecemos y no podemos salir de él.
El crear esta obra sólo crea una circularidad cerrada en el discurso y no establece nuevas formas de plantear a las obras fuera de un sistema ecónomico, desde mi perspectiva, la idea de Orozco en la teoría tiene cierto sentido pero al final en la práctica termina siendo arrastrado por la dinámica del mercado del arte en la cual sólo importa el valor de la obra en relación a la ganancia monetaria que puedas sacar de la misma.
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