En la exposición Memoria devastada pudimos observar una
combinación de temáticas diferentes que nos pueden llevar al mismo núcleo. Creo que en ambos proyectos es necesario
visualizar la forma en que las artistas explotaron los materiales.
En la obra de Mirian
Salado, podemos visualizar una serie de dibujos realizados, así mismo, podemos
detectar una pequeña instalación realizada con pequeñas figurillas con defectos
de la madera llamada “palo fierro”. Es
interesante la forma en cómo se situó dicha instalación pues podemos observar
el proceso de producción de dichas obras; en el centro podemos detectar grandes
y gruesos troncos y conforme se va explayando la obra las figuras y el material
se va haciendo más pequeño.
La obra pone en
evidencia la forma en cómo la sociedad actual tiene la necesidad de adquirir
objetos sin un valor significativo. Es una sociedad cegada por el consumo masivo
sin generar consciencia en los
diferentes efectos y consecuencias que pueden engendrar en un futuro. La
deforestación de forma constante del
palo fierro pone en demostración la forma en que intentamos obtener “suvenires”
o elementos no necesarios, sin otorgarle la debida importancia el origen de
dichos materiales.
La posibilidad de ver
la forma en cómo queremos domesticar la naturaleza; tenemos la necesidad de
tener figuras en nuestras casas con la representación de curiosos animales,
cuando en realidad estamos transgrediendo su hábitat mismo, una sociedad de
doble moral.
Por otro lado,
tenemos la exposición de Cecilia hurtado, la cual nos presenta una serie de
fotografías que ponen en contraste la imagen de homicidios en relación a
espacios totalmente desolados. Por otro lado, una serie de fotografías de
estudios psicológicos yuxtapuestas a
imágenes de cráneos humanos, y finalmente un video que representaba cómo un
personaje quemaba ciertas fotografías de la escultura del Ángel en la Ciudad de
México.
A partir de dicha
exposición, creo que es posible determinar la forma en cómo visualizamos y nos
relacionamos con la muerte. En relación a la serie de fotografías de homicidios
y a los espacios desolados, creo que es posible determinar la falta de entidad
de un lugar, así como la falta de entidad en los cuerpos. La ambientación
caracterizada por la ausencia y la soledad que se ve reflejada por las luces y
la decrepitud del tiempo. Un tiempo estático.
Al igual que la obra
de Miriam Salado, podemos ver un espacio transgredido por una actividad casi
anti natural, un espacio que se caracteriza por la decadencia humana y que deja
su marca en los cuerpos abandonados.
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