lunes, 22 de febrero de 2016

Sobre My Voice Would Reach You (2009) de Meiro Koizumi.

Un joven hablando por celular en medio de una abundante conglomeración de personas, al comienzo todos los sonidos se entrelazan, la calle, la gente, él. Conforme va avanzando el tiempo, la atención se centra sobre él y la conversación que sostiene, tal parece que es su madre al otro lado del teléfono, continua el video, el sonido remite únicamente a  nuestro personaje ahora; su rostro luce común al principio, conforme avanza la trama, angustia y tristeza son evidentes. La carta, el papel de  la memoria se apropia del video, texto que alude a su infancia, experiencias y recuerdos, por último, el deseo generador de la serie de imágenes pasadas y consecuentes, el recuerdo de su madre, la necesidad de su presencia.

Al teléfono contestadoras humanas, el diálogo se desconectó, mas bien, nunca lo hubo, no hay respuesta de ninguna de las partes, mensaje trunco. No hubo respuesta alguna nunca. 

Se construye la cotidianidad, el acercamiento constante tanto del sonido como como de la imagen solo  la intensifican más, crean el discurso que se desvanece al final. Las imágenes de fondo que aparecían conforme la narración de la carta contribuían a esta idea de lo cotidiano y del mensaje aislado, sin receptor aparente, escenas de lugares comúnmente transcurridos por miles de personas sin conexión entre ellas, esta falta de relación y comunicación en cuanto ala magnitud del espacio se traslada así mismo a la particularidad de las relaciones del hombre en sí. 

  Monsecors

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