Edward Burtynsky, Manufactured Landscapes
El documental Manufactured Landscapes dirigido por Jennifer Baichwal, trata sobre el trabajo del fotógrafo Edward Burtynsky. La película cuenta con la colaboración del mismo Burtynsky como narrador que habla sobre su propia obra, cómo llegó a desarrollarla y su objetivo como artista.
El video comienza con una toma larguísima (de aproximandamente ocho minutos) al interior de una fábrica. Es un recorrido de un espacio artificial -o construido por el hombre- muy impresionante en sus dimensiones. El tiempo que se tarda la cámara en recorrer este espacio monótono y repetitivo, crea la ilusión de que es un espacio infinito. Dicho recorrido se lleva a cabo con una misma velocidad, la cual evidencía un ritmo espacial: pasillo, cajas, trabajadores, cajas, pasillo… Aunque las máquinas, los trabajadores y el trabajo que realizan cambian a lo largo de esta trayectoria, visualmente aparentan ser lo mismo una y otra vez gracias a los uniformes que portan los obreros, la luz que entra al lugar, la distribución de las personas, máquinas y productos así como los sonidos emitidos por esta actividad de producción en masa. Todos estos elementos audiovisuales crean la sensación de que esa realidad industrial es una que consume a todas las demás.
A fin de intensificar esta sensación, tras presentar el interior de la fábrica se muestra una toma del exterior, que resulta igual de extensa y repetitiva. Hordas de gente vestida de amarillo cuya identidad se desvanece, edificios amarillos que se repiten uno tras otro, calles comparables a los pasillos de la fábrica. La cámara hace un acercamiento y transición a una puerta amarilla de la fábrica que está decorada con una serigrafía de un campo de girasoles que termina de engrosar la experiencia industrial al otorgarle un tono irónico.
Junto con las imágenes de este paisaje industrial aparentemente infinito, se oye al artista hablar sobre su obra. Burtynsky comienza por presentar el propósito de su proyecto como uno ambientalista. Explica que venimos de la naturaleza y si la destruimos, nos destruimos a nosotros mismos. Esta idea no es una nueva y parece un tanto obvia, sin embargo creo que lo que él busca es subrayar la forma en que ya hemos avanzado mucho en un proceso indudablemente autodestructivo, y uno de los síntomas más obvios de esta autodestrucción, es la forma en la que hemos alterado el paisaje. Como lo indica el título, para Burtynsky la construcción industrial es un tipo de paisaje, y lo que él hace es retratar a estos paisajes."Maybe the landscape of our time… is the landscape that we change, the one that we disrupt in pursuit of progress… I'm trying to look at the industrial landscape as a way of defining who we are and our relationship to the planet". También aclara que no pretende presentar a la industria como un bien o un mal, sino tal y como es. Es decir, procura una intención descriptiva para que el espectador no se sienta criticado o retado de ninguna manera y pueda observar, pues así podría comprender la verdadera dimensión de los paisajes retratados. Sin embargo, creo que aunque dice querer presentar las cosas como son, el documental y la obra expuesta en él, sí tienen un tono moral; estamos terminando con nuestro mundo y la mayoría de nosotros ni siquiera conoce la gravedad del asunto.
Para hacer evidente dicha inconsciencia, el artista traslada la experiencia de visitar estos paisajes al mundo del espectador que conoce la obra artística de Burtynsky (ya sea en una exposición, libro o el mismo documental). Al final del día, este tipo de paisaje presenta una realidad que la mayoría de las personas que suelen ver exposiciones artísticas, sólo conocerán en fotografía.
Baichwal estructura la película en formato punto-contrapunto. Es decir, yuxtapone los procesos constructivos y destructivos que conforman al paisaje industrial. Presenta a las fábricas que hemos creado y lo que producen así como estos mismos productos pero convertidos en basura. Muestra la expansión urbana junto a la destrucción de poblados enteros. El consumo del petróleo y su extracción.
Aunque la fotografía de Burtynsky es dramática por sí misma, Baichwal exagera la secuencia de fotos presentadas en el documental con la música (generalmente en tonos menores). También las grabaciones de sonidos industriales avivan la experiencia del espectador ante la imagen.
Sin embargo, cabe mencionar que la parte auditiva del documental no es lo único que apela a las emociones del espectador. Así como Baichwal se vale de las herramientas del cine para extremar el discurso de Burtynsky, el mismo fotógrafo busca darle un giro sentimental a muchas de sus piezas. Por ejemplo, humaniza estos paisajes al retratar también a las personas que interactúan con ellos. No sólo muestra a los obreros con rostros estoicos trabajando como lo hacen las máquinas, sino que también fotografía a niñas jugando y riendo en los montones de basura en China, a los jóvenes que cantan mientras caminan descalzos sobre el petróleo en Bangladesh… Nos muestra el lado más humano de estos personajes para que podamos relacionarnos con ellos y la realidad que están forzados a vivir.
Creo que es imposible negar la brutalidad de observar estos paisajes y la reflexión que incita su contemplación. Incluso sin las herramientas sentimentales que utilizan Burtynsky y Baichwal mencionadas anteriormente, me atrevería a decir que el espectador promedio se estremecería al ver estos paisajes. En este sentido, se podría decir que el artista es exitoso pues logra resaltar nuestro alarmante consumo de la tierra y sus recursos, sin embargo existe una actitud del artista que podríamos reprender. Comparable a los foto-reporteros que registran las atrocidades de la guerra y crímenes contra la humanidad que se vuelven de cierta forma partícipes al adoptar una actitud pasiva, uno podría criticar Burtynsky y su forma de vida como consumidor occidental que contribuye a la misma ruina que expone. Él mismo se reconoce como consumidor al manejar un coche, al utilizar una cámara, pero no cesa de usarlos a pesar de conocer su origen y catastróficas repercusiones ambientales. Por otro lado, exponer el problema y comunicarlo con los demás efectivamente es un primer paso hacia tratar de sosegar la crisis.