martes, 26 de enero de 2016

Hombre-naturaleza-objeto: Reflexión sobre el consumo.





Edward Burtynsky: Manufactured Landscapes (2006)

El artista canadiense Edward Burtynsky centra su trabajo en el impacto que tiene la industrialización y la sobre producción, de la que es participe el hombre, en el entorno. De igual manera explora la  re-significación del espacio a consecuencia del mismo rastro humano y su relación con él. Este enfoque propone una nueva visión en la representación de frontera: hombre-naturaleza-objeto, en un interesante devenir entre los tres y los diálogos que estos forman en términos de paisaje.


Manufactured Landscapes 

El documental busca sacar a la luz, por medio de fotografía y vídeo, la deshumanizaste condición en la que se encuentran los trabajadores en las fábricas. Su propuesta se centra en el ciclo de uso, desuso y reciclaje en el  que toma parte China a la hora de manufacturar sus productos, así como el impacto ambiental que los desperdicios provocan en las localidades.

Para abordar dichos temas visualmente, el artista muestra en primer plano, al inicio del documental, la escena del día a día de la factoría, en donde hombres y mujeres trabajan mecánicamente la mano factura de diversos productos de uso diario y universal.

El diálogo visual juega un papel importante gracias a que la rotación de la cámara nos permite acceder a este paisaje artificial: filas y filas, sin un comienzo o fin visible, de centros de trabajo, que logran generar en el espectador el sentimiento de enajenación al que son expuesto los mismo manufactureros. Este mensaje es reforzado en las siguientes escenas al momento de salida de los trabajadores, donde ni siquiera ahí son libres de la idea de orden y mecanización, ya que son formados y acomodamos como los mismos productos que fabrican, volviéndolos una masa anónima de colores brillante.

Para completar el mensaje, el artista muestra fotografías y documentos visuales que exponen el desperdicio que generan las fábricas y como estos modifican la relación con el entorno de los habitantes. De igual manera se centra la atención en cómo los oriundos de aquellos paisajes, buscan entre los escombros piezas útiles que regresarán a la fábrica para la producción de más material de consumo, formando un círculo vicioso.

En cuanto a contenido y manejo del artista ante la propuesta, se puede señalar que, aunque la intención es exponer este tópico mediante la imagen, el artista pareciera carecer de la sensibilidad a la que busca exponer al espectador, es decir, su actitud ante el fenómeno da la sensación de alejamiento, como si fuera un agente ajeno al suceso, convirtiendo su interés en una acción "políticamente correcta". En otras palabras, su propuesta se tergiversa en la visión del mundo occidental que se "preocupa", critica y resalta su lado humano ante los actos que se exponen en el documental, mismos, que cabe mencionar, de los que son culpables y, en efecto, promueve con la globalización y el capitalismo.

 Los viejos conflictos de interés de un mundo bipolar parecieran buscar desacreditar al gobierno chino. Sin embargo, esta lectura es heredera de dicho mundo bipartito, por lo que el artista puede o no estar consciente de este esquema, que incluso,  puede  ser ajeno a su discurso y por tanto a su intención primigenia. También es importante señalar que en este tipo de crítica social, es  casi imposible pasar por alto la posible interpretación política que se le puede otorgar.


Pese a lo anterior, al final el mensaje que emite es contundente (pues es bueno recordar que entre la intención y el resultado hay una gran brecha y lo que interesa es lo que nos termina diciendo el producto) y abre líneas tanto de comunicación como de reflexión con el espectador, las cuales lo invitan a considerar  su propio impacto en su habitad y su papel en este ciclo del objeto en la estructura comercial, pues no es libre del pecado del consumo. 

A la vez el documental expone a los ojos de quien observa, no sólo la explotación de trabajadores y el deterioro del paisaje, sino que también la objetivación del propio hombre, tanto como el que fabrica como el que compra, pues la estructura de la compra y la demanda convierte a ambos en máquinas autómatas hechas para producir y consumir. 

La actividad humana no sólo modifica el paisaje y por tanto al medio ambiente, también lo transforma en una fábrica.

Esmeralda Arredondo Islas


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