Edward Burtynsky: Manufactured Landscapes (2006)
El artista canadiense Edward Burtynsky centra su trabajo en el impacto que tiene la industrialización y la sobre producción, de la que es participe el hombre, en el entorno. De igual manera explora la re-significación del espacio a consecuencia del mismo rastro humano y su relación con él. Este enfoque propone una nueva visión en la representación de frontera: hombre-naturaleza-objeto, en un interesante devenir entre los tres y los diálogos que estos forman en términos de paisaje.
Manufactured Landscapes
El documental busca sacar a la
luz, por medio de fotografía y vídeo, la deshumanizaste condición en
la que se encuentran los trabajadores en las fábricas. Su propuesta se
centra en el ciclo de uso, desuso y reciclaje en el que toma parte China
a la hora de manufacturar sus productos, así como el impacto ambiental que los
desperdicios provocan en las localidades.
Para abordar dichos temas visualmente,
el artista muestra en primer plano, al inicio del documental, la escena del día
a día de la factoría, en donde hombres y mujeres trabajan mecánicamente la mano
factura de diversos productos de uso diario y universal.
El diálogo visual juega un papel
importante gracias a que la rotación de la cámara nos permite acceder
a este paisaje artificial: filas y filas, sin un comienzo o fin visible,
de centros de trabajo, que logran generar en el espectador el sentimiento de
enajenación al que son expuesto los mismo manufactureros. Este mensaje es
reforzado en las siguientes escenas al momento de salida de los trabajadores,
donde ni siquiera ahí son libres de la idea de orden y mecanización, ya que son
formados y acomodamos como los mismos productos que fabrican, volviéndolos una
masa anónima de colores brillante.
Para completar el mensaje, el artista
muestra fotografías y documentos visuales que exponen el desperdicio que
generan las fábricas y como estos modifican la relación con el entorno de los
habitantes. De igual manera se centra la atención en cómo los oriundos de
aquellos paisajes, buscan entre los escombros piezas útiles que regresarán a la
fábrica para la producción de más material de consumo, formando
un círculo vicioso.
En cuanto a contenido y manejo del
artista ante la propuesta, se puede señalar que, aunque la intención es exponer
este tópico mediante la imagen, el artista pareciera carecer de la sensibilidad
a la que busca exponer al espectador, es decir, su actitud ante
el fenómeno da la sensación de alejamiento, como si fuera un agente
ajeno al suceso, convirtiendo su interés en una acción "políticamente correcta".
En otras palabras, su propuesta se tergiversa en
la visión del mundo occidental que se
"preocupa", critica y resalta su lado humano ante los actos
que se exponen en el documental, mismos, que cabe mencionar, de los que son
culpables y, en efecto, promueve con la globalización y el capitalismo.
Los viejos conflictos
de interés de un mundo bipolar parecieran buscar desacreditar al
gobierno chino. Sin embargo, esta lectura es heredera de dicho mundo bipartito,
por lo que el artista puede o no estar consciente de este esquema, que incluso,
puede ser ajeno a su discurso y por tanto a su intención primigenia. También es importante señalar
que en este tipo de crítica social, es casi imposible pasar por
alto la posible interpretación política que se le puede
otorgar.
Pese a lo anterior, al final el mensaje
que emite es contundente (pues es bueno recordar que entre
la intención y el resultado hay una gran brecha y lo que
interesa es lo que nos termina diciendo el producto) y abre líneas
tanto de comunicación como de reflexión con el espectador, las
cuales lo invitan a considerar su propio impacto en su habitad
y su papel en este ciclo del objeto en la estructura comercial, pues no es
libre del pecado del consumo.
A la vez el documental expone a los ojos de quien
observa, no sólo la explotación de trabajadores y el deterioro del
paisaje, sino que también la objetivación del propio hombre,
tanto como el que fabrica como el que compra, pues la estructura de
la compra y la demanda convierte a ambos en máquinas autómatas hechas
para producir y consumir.
La actividad humana no sólo modifica el
paisaje y por tanto al medio ambiente, también lo transforma en una fábrica.
Esmeralda Arredondo Islas
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